Una iglesia evangélica del Reino Unido llevará ante la Justicia las restricciones impuestas a su ministerio callejero después de que las autoridades de Colchester prohibieran a sus miembros utilizar equipos de amplificación y cuestionaran aspectos de su predicación pública, incluidos sus mensajes sobre el juicio de Dios y el Infierno.

La Bread of Life Community Church, con sede en Clacton-on-Sea, Essex, sostiene que las medidas representan una amenaza para la libertad de anunciar públicamente el Evangelio. El caso será examinado por un tribunal durante audiencias previstas para los días 22 y 29 de octubre.

Mientras tanto, la congregación continúa evangelizando en las calles, aunque sin micrófonos.

“El Evangelio tiene su lugar en las calles”, declaró su pastor, Stephen Clayden, durante una reciente jornada de predicación en el centro de Colchester.

Una orden cuyo incumplimiento puede convertirse en delito

El conflicto comenzó después de que la asociación Safer Colchester Partnership, gestionada por el Ayuntamiento de Colchester y con participación de la policía de Essex, recibiera quejas relacionadas con las actividades evangelísticas de la iglesia.

Las autoridades sostienen que el volumen de los altavoces y determinadas expresiones utilizadas por los predicadores provocaron molestias, alarma o angustia entre algunos transeúntes y comercios.

Entre las quejas se encuentra la acusación de que miembros de la iglesia habrían dicho a personas que pasarían la eternidad en el Infierno.

Después de una advertencia inicial, las autoridades emitieron una Notificación de Protección Comunitaria (CPN), un instrumento contemplado por la legislación británica para intervenir frente a determinadas conductas consideradas persistentes y perjudiciales para la comunidad.

La orden prohíbe a los integrantes de la iglesia utilizar amplificación durante sus actividades evangelísticas en el centro de la ciudad y les exige evitar conductas consideradas intimidatorias.

Incumplirla puede traer consecuencias penales.

La iglesia niega haber intimidado a la población

Bread of Life rechaza que sus miembros hayan buscado intimidar deliberadamente a niños o adultos.

Representada legalmente por el Christian Legal Centre, la congregación sostiene que existe una diferencia entre perseguir o acosar a una persona y proclamar públicamente enseñanzas cristianas que pueden resultar incómodas.

Clayden afirma que eliminar de la predicación temas como el pecado, el juicio y la necesidad de salvación significaría alterar el propio contenido del mensaje que su iglesia considera bíblico.

La congregación insiste en que su predicación no se limita a advertencias sobre las consecuencias del pecado, sino que presenta a Jesucristo como la respuesta y anuncia el perdón y la salvación disponibles por medio de Él.

Para el pastor, perder el caso podría abrir la puerta a restricciones similares sobre otros ministerios callejeros.

Más de 27.000 personas respaldaron una petición

La controversia llevó a simpatizantes de la iglesia a organizar una petición para pedir al Ayuntamiento que retire la notificación.

El documento reunió más de 27.000 firmas y fue presentado recientemente ante las autoridades municipales.

Durante esa jornada, integrantes de la iglesia volvieron a predicar en High Street.

Esta vez lo hicieron sin equipos de sonido para cumplir con la orden mientras avanza el proceso judicial.

Clayden predicó a partir de la carta de Pablo a los Romanos y remarcó que la congregación seguiría llevando su mensaje al espacio público.

La iglesia también destaca que su presencia en la ciudad no se limita a la predicación: desarrolla acciones solidarias, entre ellas recolección de alimentos y entrega de ropa de abrigo a personas necesitadas.

El Ayuntamiento defiende su actuación

Las autoridades municipales presentan una interpretación diferente.

Según el Ayuntamiento, existieron quejas reiteradas de ciudadanos que afirmaron sentirse afectados por la forma en que se desarrollaban las actividades.

Funcionarios señalaron que inicialmente comunicaron a los responsables de la iglesia qué cambios esperaban de ellos y que la CPN fue emitida posteriormente al considerar que las dificultades continuaban.

Será ahora la Justicia la que determine si las restricciones fueron aplicadas correctamente o si vulneran de manera indebida la libertad religiosa y de expresión de la congregación.

Un debate que supera a una sola iglesia

El caso despertó atención porque plantea una cuestión más amplia: hasta dónde puede intervenir una autoridad local sobre la manera en que una iglesia proclama públicamente doctrinas religiosas.

Para Andrea Williams, directora ejecutiva del Christian Legal Centre, las herramientas creadas para combatir comportamientos antisociales no deberían terminar utilizándose para restringir actividades evangelísticas legítimas.

La iglesia tampoco pretende abandonar las calles mientras espera la resolución.

Por ahora, ha guardado los micrófonos.

Pero continúa predicando.

Para Clayden, el centro de la disputa no es simplemente el derecho a utilizar un altavoz, sino poder anunciar de manera completa aquello que su congregación cree que enseña la Biblia: el pecado, el juicio, el arrepentimiento y, sobre todo, la salvación ofrecida por Jesucristo.