Es el caso de Stanislav Kim, que fue condenado a dos años de trabajos forzados en Urgench, porque le fueron encontrados libros cristianos en su casa. Ahora se encuentra bajo arresto domiciliario, además de la confiscación de una quinta parte de su salario por el Estado.

Esta es la segunda vez que un cristiano es condenado por el “crimen” de llevar una Biblia, según Open Doors. Meses atrás, también un pastor de la capital Tashkent, fue multado por mantener la Biblia en su casa. El libro fue entregado al Consejo Musulmán, apoyado por el Estado.

Cuatro cristianos también fueron castigados cuando descubrieron sus libros cristianos durante una búsqueda ilegal en sus hogares, por lo que se los confiscaron. Los funcionarios del gobierno ordenaron la destrucción de dos biblias, otros libros cristianos y un CD, en Surkhandarya, una región en el sureste del país.

Uno de los libros estaba prohibido, pues podría ser utilizado para difundir la fe cristiana, afirmaron las autoridades, también indicaron que a los cristianos se les prohíbe ejercer su fe porque no están registrados.