¿Qué responderíamos? Si Dios nos preguntara ¿quieres vivir una vida llena de milagro?

¿Cuál seria nuestra respuesta?, quizá usted me diga o esto es sencillo, la respuesta es lógica, yo le respondería ¡¡¡ SIII !!!

Si su respuesta fue un rotundo SI, déjeme le comento una cosa, en toda la Biblia no encontraremos un solo milagro si antes no hubo una lucha, una prueba, en pocas palabras el tener una necesidad es la antesala de un milagro, deje me explico mejor:

1- Encontraremos un pueblo oprimido trabajando como esclavo, por 400 años generaciones murieron antes de ver un milagro de rescate por parte de Dios, aun encontrara que José pidió que no dejaren sus huesos en Egipto el día que Dios les visitare.

2- Encontramos una mujer enferma por 12 años de flujo de sangre, según la ley era una mujer inmunda por 12 años, pero el milagro sucede el día que se encuentra con alguien mayor que la ley.

3- Dos hermanas lloran la muerte de su hermano, ellas pidieron al único que tenia el poder para sanar ayuda y este no llego a tiempo ahora 4 días después llega, de sobra esta decir que llego un poco tarde solo 4 días antes Lazaro no hubiera muerto, sin embargo uno que podía dar orden aun a la muerte estaba ahí, imagino cuando Lázaro escucha al maestro decir ven fuera. Y ahí encontramos el milagro de resurrección.

Y podría continuar, pero solo quiero agregar lo siguiente:

Para que ocurriera un milagro.

1- primero debe existir una necesidad.

¿cuál es tu necesidad?, ¿qué nombre tiene? Se llama enfermedad, divorcio, deudas, etc.

2- Siempre hubo un paso de fe, antes de recibir el milagro

Dios pide que salga el pueblo a un lugar que el les mostrara, ellos tuvieron que creer a Dios, antes de ver ese lugar.

La mujer dice si tan solo tocare el manto seré sana.

Las hermanas de Lázaro tuvieron que decidir si mover o no la piedra, de sobra esta decir que tomaron la mejor decisión y su hermano salió caminando después de 4 días de haber muerto

¿Qué paso de fe tenemos que dar, para recibir nuestro milagro?

Te invito a creer en las promesas de Dios y dar ese paso de fe.

Por Bernardo Del Angel