Al menos ocho cristianos fueron asesinados durante una serie de ataques armados en el estado de Plateau, Nigeria, entre ellos un pastor bautista y un empleado de la iglesia que fueron atacados cuando se dirigían al culto el domingo 20 de septiembre.

Los hechos ocurrieron en distintas comunidades del Área de Gobierno Local de Barkin Ladi, al sur de Jos, una región del llamado Cinturón Medio de Nigeria que desde hace años enfrenta episodios recurrentes de violencia contra aldeas agrícolas.

Fuentes locales identificaron a los agresores como hombres armados de origen fulani. Los ataques se produjeron en varios puntos durante el fin de semana y obligaron a numerosas familias a abandonar sus comunidades.

Pastor asesinado camino a la iglesia

Uno de los ataques ocurrió en la localidad de Dorowa Babuje, donde un pastor de una iglesia bautista de la zona de Maraban Kantoma viajaba junto a su secretario y su hijo para participar del servicio religioso del domingo.

Hombres armados abrieron fuego contra ellos.

El pastor y el trabajador de la iglesia murieron, mientras que el hijo del líder cristiano resultó gravemente herido.

“Se dirigía a su iglesia cuando fue abatido a tiros”, relató el residente local Kara Dakup, quien atribuyó el ataque a milicianos fulani.

La identidad del pastor no había sido revelada públicamente al momento de los primeros reportes.

Mientras ocurría ese ataque, hombres armados también avanzaron simultáneamente sobre otras comunidades cercanas.

Aldeas atacadas y rutas bloqueadas

Habitantes de la zona señalaron que los atacantes llegaron a controlar algunas de las principales carreteras de Maraban Kantoma, dificultando la huida de los residentes.

Fuerzas de la policía, el ejército y agentes del Departamento de Servicios del Estado (DSS) acudieron al área mientras guardias civiles intentaban evacuar a familias y contener el avance de los agresores.

Según los reportes, agentes de seguridad que intentaron enfrentarse a los atacantes fueron superados durante parte de los combates. Un integrante del DSS resultó herido y un vehículo blindado de la policía sufrió daños.

La violencia generó escenas de temor entre familias que buscaban escapar de las comunidades mientras continuaban los disparos.

Cinco cristianos emboscados

La ola de violencia había comenzado la tarde anterior.

El sábado 19 de septiembre, cinco cristianos fueron emboscados y asesinados cerca de la aldea de Gana-Ropp, también en Barkin Ladi.

Los residentes identificaron a las víctimas como Sadam Iliya, de 43 años; Umar, de 18; Talik, de 35; Benard, de 38; y Silim, de 37.

Según fuentes locales, viajaban en un automóvil cuando fueron sorprendidos por hombres armados que dispararon contra el vehículo.

Un día antes, el 18 de septiembre, otro cristiano había muerto durante un ataque en la aldea de Rakok.

Los habitantes aseguraron que el hombre fue asesinado mientras la población dormía.

Una sucesión de ataques

La violencia del fin de semana se suma a otros ataques recientes en la misma zona.

El 15 de septiembre, tres cristianos fueron asesinados durante una incursión nocturna contra la aldea de NTV, cerca de Barkin Ladi.

A comienzos de mes, el 6 de septiembre, otro ataque contra Dorowa Babuje dejó un cristiano muerto y otro herido.

Truth Nigeria informó que los ataques atribuidos a milicias fulani en Plateau dejaron alrededor de 25 muertos en apenas una semana, mostrando la rapidez con la que volvió a deteriorarse la seguridad en varias comunidades rurales.

Plateau, una región golpeada por años de violencia

El estado de Plateau se encuentra en el Cinturón Medio de Nigeria, una región donde convergen poblaciones cristianas y musulmanas y donde durante años se produjeron enfrentamientos vinculados a tierra, recursos, disputas étnicas, criminalidad y extremismo religioso.

Organizaciones cristianas y líderes locales sostienen que numerosas comunidades agrícolas cristianas son atacadas deliberadamente y desplazadas de sus tierras.

Al mismo tiempo, los fulani constituyen una población de millones de personas distribuida por Nigeria y otros países del Sahel, y la gran mayoría no forma parte de grupos extremistas.

Informes internacionales distinguen entre la comunidad fulani en general y las facciones armadas radicalizadas que participan en ataques.

Puertas Abiertas describe actualmente la crisis nigeriana como una combinación de hostilidad étnico-religiosa, militancia islamista, debilidad gubernamental y crimen organizado.

El país donde más cristianos son asesinados por su fe

Nigeria continúa siendo el epicentro mundial de la violencia letal contra cristianos registrada por Puertas Abiertas.

Según su Lista Mundial de la Persecución 2026, de los 4.849 cristianos asesinados en todo el mundo por motivos relacionados con su identidad cristiana durante el período analizado, 3.490 murieron en Nigeria.

Esto significa que aproximadamente siete de cada diez muertes registradas a nivel mundial ocurrieron en ese país.

Nigeria ocupa actualmente el séptimo lugar entre los 50 países donde resulta más difícil vivir como cristiano.

Boko Haram, ISWAP y nuevos grupos armados

La amenaza contra las comunidades cristianas no procede de un único actor.

En el norte del país continúan operando organizaciones yihadistas como Boko Haram y el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP).

En otras regiones también aumentaron los secuestros con fines de rescate, la violencia de bandas armadas y la actividad de nuevas organizaciones extremistas.

Puertas Abiertas ha advertido además sobre la aparición de Lakurawa en el noroeste, un grupo armado de orientación islamista relacionado con redes yihadistas que operan en el Sahel.

Iglesias que siguen reuniéndose bajo amenaza

La muerte del pastor bautista y de los demás creyentes vuelve a mostrar la vulnerabilidad de numerosas comunidades cristianas rurales.

El pastor murió mientras se dirigía a la iglesia.

Otros creyentes fueron asesinados viajando por caminos cercanos a sus aldeas o mientras sus comunidades dormían.

Para miles de cristianos del Cinturón Medio, asistir a un culto, trabajar la tierra o trasladarse entre poblados ocurre bajo una amenaza que se ha vuelto recurrente.

Las iglesias nigerianas continúan pidiendo oración por las familias de las víctimas, por quienes han sido desplazados y por una respuesta eficaz de las autoridades.

Detrás de cada cifra hay congregaciones que pierden pastores, familias que entierran hijos y aldeas que vuelven a preguntarse si podrán permanecer en las tierras donde han vivido durante generaciones.

En Plateau, la Iglesia sigue adorando.

Pero demasiadas veces lo hace bajo el sonido de las armas.