Mi nombre es Miqueas Cejas, tengo dieciocho años (18) y me gustaría contarte un poco de lo que Dios ha hecho en mi vida: Comencemos por el principio, mi nacimiento y niñez. Nací en cuna cristiana, mis padres
desde pequeño me han enseñado el camino y me han dado a conocer a Jesús.

Mi nacimiento fue un tanto complicado, los diagnósticos médicos no eran muy alentadores, sumado a que fui el primer hijo de tres varones (3), sin dudas la situación no fue fácil para mi familia. Los médicos afirmaban que iba a tener problemas de crecimiento y desarrollo causado por un envejecimiento de placenta en el vientre materno. Pero Dios tenía otros planes, en medio de la incertidumbre, hubo respuesta desde los cielos y soy testigo de ese milagro: nací, crecí y me desarrollé físicamente sin ningún problema!! Y es más, el Señor se encargó de regalarme la posibilidad de perseguir un sueño, el de ser futbolista!

De esta manera fui creciendo, corriendo tras una pelota, y aproximadamente desde los cuatro años (4), ese sueño sigue despierto. Si tengo que hablar de mi infancia, diría que fue una etapa en dónde mi vida ha sido marcada por Dios. Aún recuerdo mis versículos favoritos y cómo los memorizaba, por ejemplo el salmo 23: «Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre…………»

Una etapa de mi vida en donde mi papá David y mi mamá Mariana, fueron poniendo éstas bases en mi vida, que de por vida estarán en mi corazón. Pero si vemos el otro lado de la moneda, también marcó mi vida, porque ha sido en cierto modo muy conflictiva.

Fui víctima de bullyng a lo largo de casi toda la primaria, a causa de problemas físicos y sobrepeso, era el centro de muchas burlas por parte de mis compañeros de colegio. A raíz de esto, al no poder resolverlo adecuadamente, mi mecanismo de defensa era la violencia. Fui creciendo entre peleas y golpes, llamados de atención, citación a mis padres, suspensiones, que eran una constante en ese tiempo… Todavía tengo grabado en mi memoria, el día que hasta a una señorita que estaba embarazada la golpeé porque, supuestamente, no me defendió… Me gustaría tanto encontrarla y pedirle perdón por ese acto, tenía 8 años. En consecuencia, tuve que ser tratado con psicólogos, y sin dudas para mis padres era difícil…Mamá pedía oración en la iglesia por mí recurrentemente, porque de seguro, alguna macana me había mandado en el colegio.

Yo intentaba escapar de todo esto, de ese ambiente con el fútbol. Me iba al fondo de mi casa y podía estar horas y horas pateando la pelota. Pero no pude escapar!! porque crecí llevando este sentimiento de amargura y de enojo. Ya no respondía con golpes, pero la mala conducta seguía con contestaciones, con la soberbia con la que me manejaba y, sobre todo, con la falta de respeto hacia mis padres…Es algo a lo que no quiero volver jamás!

Sabía que debía cambiar  y que Dios era el único que me podía transformar. De chico he ido siempre a la iglesia y en mi adolescencia también; por más que cometía mil errores, siempre supe que el mejor lugar, era encontrarme con Dios.

Pasaron los años, las responsabilidades eran otras, los tratos debían ser otros y sobre todo, mi deseo de tener una relación personal con Dios fue creciendo. Obviamente me costaba, me equivocaba, los problemas no desaparecían, es más, hasta muchas veces por miedo al que dirán, ni siquiera contaba que creía en Dios… Hasta que en el año 2021 tomé la decisión de elegir por Él, sin importar lo que pensaban los demás y lo repentino que parecía, yo sabía que necesitaba de Él, por sobre todas las cosas. Conocí a Juventud con una Misión (JUCUM) a partir de un campamento en el que Dios trato conmigo muy profundo, los líderes vieron en mí algo especial y hablaron con mis padres para que hiciera la EDE ya que estaba por empezar la universidad, explicándole los beneficios de prepararse para esa etapa; mis madre les contestó que si yo quería hacer esa capacitación (que implicaba estar internado 3 meses y 2 meses de viaje misionero), me apoyarían, total con 17 años ya había comenzado la universidad, que se retrasara un semestre no era grave…lo pensé mucho, no quería dejar el futbol, acepté porque me permitieron seguir entrenando.

Comencé a hacer la Escuela de Discipulado y Entrenamiento (EDE)  en la base misionera de Ituzaigó, sin dudas ha cambiado mi vida, y obviamente la super recomiendo para afirmar la fe en todos los sentidos posibles… La escuela tiene una duración de tres meses (3) teóricos en dónde tenemos clases todos los días, y dos meses (2) prácticos, en dónde se realiza un viaje misionero, en mi caso, se realizó a la provincia de Jujuy.

Semana a semana, la profundidad de los temas, tocan tu corazón y podes ver cosas que quizás antes no veías y en lo personal, dieron un giro en mi manera de pensar. En este tiempo aprendí lo que es renunciar a lo que amas, salir de tu comodidad, y poner los ojos en Jesús, literalmente. Decidí dejar la Universidad y también posponer mi sueño, el fútbol. Todo por conocerlo a Él, sus atributos, su bondad, su corazón, lo que él piensa de mí y muchas cosas más que me ayudaron a seguir eligiéndolo día a día.

Pude entender que la única salida es que Jesús entre en mi vida y El está en un primer lugar siempre. He descubierto la pasión por las misiones y romper con muchas barreras que hacían que me vea incapaz de servir a Dios. De repente me encontré con un propósito y un llamado hacia mi vida y estoy comenzando a caminar en ello.

Hoy puedo decir que me atrevo a soñar y defender mis ideales, no me avergüenzo de mi fe y no quiero limitar más lo que Dios puede hacer: «trabajar con la nueva generación», con los niños, adolescentes y jóvenes. En el primer viaje misionero pude ver como Dios tocaba a los niños y grandes a través de mi persona, obviamente no por mí, sino por lo que El puso dentro mío!

Parece una locura, ver en tan poco tiempo muchas cosas que en mi vida cambiaron, pero Dios lo quiso así. Es por ello, que ese niño violento y de infancia complicada, ahora desea tanto, que los niños puedan crecer sabiendo que la única salida a muchos problemas, es Dios.

Elegí comenzar a poner bases sólidas y capacitarme y adquirir herramientas, tomando otra escuela de JUCUM. La Escuela de “Líderazgo Generacional”, brindada por el Ministerio de Niñez, Adolescencia y Familia ( Kings Kids) de JUCUM. Durante tres meses (3) tomamos clases con muchos profesionales, líderes misioneros, preventores de abuso sexual, coaching emocional y distintas organizaciones, con el mismo sentir: el resguardar, proteger, cuidar y activar,  porque está sociedad día a día va a alejando a estos pequeñitos de lo que es bueno, sano y de Dios.

Es por ello que estamos viajando a Ecuador y al sur de Argentina, dos equipos ( 2), desde fines de Enero hasta Marzo a trabajar con distintas iglesias, campamentos, seminarios, reuniones, evangelismo en lugares vulnerables y a llevar a este Dios de amor a todos los lugares que iremos. Yo estoy viajando al equipo de Ecuador y sin dudas, fue un milagro. El ver tanta gente que me apoyó económicamente: si bien mis proveedores mayores son mis padres, recibí ofrendas, hubo iglesias que me invitaron a compartir el proyecto, mensajitos, palabras y sobre todo las oraciones de muchas personas, han hecho que fuera posible esta locura. He conocido a este Dios proveedor tan fiel, y pude comprar mis pasajes, hacer mi pasaporte, pagar los gastos de estadía, de transporte, y una suma de dinero que en mi vida, había visto.

Pero así es Él, el cumple lo que promete y aprendí a descansar en eso, a moverme en fe, en dar pasos firmes, creyendo de que si él habló, así se dará. Puedo decir que aparté un año entero para el Señor, y Él jamás me falló. Y hoy me encuentro comenzando el año 2022, saliendo por primera vez de Argentina. Y todo comenzó porque un día, decidí poner a Él por sobre todo y a pesar de ser muy joven, inexperto, decidí por una vida consagrada a Dios. Esto es lo que quiero hacer! levantarme y pelear por lo eterno, tomar desafíos, salir de lo cómodo y no negociar con lo que la sociedad me pueda ofrecer. Decidir por las cosas que realmente valgan la pena, caminar en obediencia, en fe, esperar en los tiempos de Dios, y entender que nada soy sin Él. Y no digo que sea sencillo, porque cuesta, porque nos caemos, porque hay equivocaciones, hay procesos que nos toca pasar y no logramos comprender.

Por más que haya preguntas por responder, dudas por resolver, por más que no sepa cuando volveré a jugar al fútbol, cuando se darán tantas cosas que sueño, de una cosa estoy bien seguro: Esta es la vida que quiero vivir, la vida de elegir una y otra vez, por Dios. Sin duda, es el comienzo de algo mayor en mi vida, en la vida de mi familia…y ver la fidelidad de Dios que perdura de por vida, me llena inmensamente el corazón, no lo quiero soltar
jamás.

Quiero terminar agradeciendo a La Gaceta Cristiana, por brindarme este espacio, y a todos lo que han leído este artículo. Nos encontramos en Ecuador misionando, les pedimos oración por provisión para todo el grupo!

Mi deseo es que Dios los bendiga mucho y que día a día podamos encontrarnos un poco más con Él, porque de eso se trata la vida cristiana, de que mengüemos y el crezca en nosotros.

Atte., Miqueas Cejas