Según una información publicada en Morning Star News, las autoridades turcas detuvieron a un evangelista callejero. También  procuran su deportación.

El norteamericano David Byle, de 46 años, fue arrestado el 6 de abril. Permanece detenido bajo el cargo de “peligro para el orden público”. La detención se produjo cuando se presentó en la oficina de inmigración para tramitar la solicitud de extensión del permiso de residencia.

Allí, las autoridades estatales le comunicaron a Byle que su solicitud había sido denegada y que permanecería retenido en un centro de inmigración hasta que se resuelva su deportación.

Los abogados de Byle trabajan a destajo ante lo que consideran un abuso de autoridad y una acusación infundada.

¿Cristianos en la Mira?

Algunos entendidos suponen que el arresto de David Byle y la deportación que está pendiente, podrían ser una respuesta a los problemas de seguridad que se presentan en Turquía.

Recientemente, el Ministro del Interior emitió una serie de advertencias de seguridad a congregaciones y líderes de iglesias, debido a que se constató  que los terroristas han seleccionado algunas iglesias como potenciales blancos de ataques.

Ulrike, la esposa de Byle, considera que la acusación de las autoridades no tiene ningún fundamento firme. Y sobre esto, ella explicó: “David Byle no tiene antecedentes y es conocido por su carácter afable, educado y tranquilo”.

Byle es uno de los pocos cristianos evangélicos extranjeros residentes en Turquía, un país de mayoría islámica, donde está permitido el culto cristiano. El es conocido por su esfuerzo evangelístico, sobre todo en las calles, donde a menudo presenta el evangelio con métodos reconocibles, como el tablero.

Según relata Ulrike, su marido se encuentra bien. Aprovecha el tiempo de detención para hablar con otros reclusos, dándoles testimonio de su fe. Sin embargo, también hay riesgos, ya que ha sido trasladado de una sede a otra para evitar que coincida con presos del Estado Islámico.