Una joven cristiana paquistaní que perdió su pierna en 2013, en la explosión de una bomba en una iglesia y que está aprendiendo a vivir sin su familia en Australia, ahora ayuda a cristianos perseguidos de su país a acceder a los mismos refugios que ella encontró.

En una entrevista, la joven de 21 años, Kashmala Munawar, recordó el día en que su vida cambió para siempre. Fue el 22 de septiembre de 2013, cuando tenía 17 años. Dos atacantes suicidas hicieron explotar bombas, matando a 127 inocentes e hiriendo a otros 250 que caminaban por la Iglesia de Todos los Santos en Peshawar, después de un servicio religioso de domingo.

«Estaba acabando de ponerme mis sandalias cuando repentinamente la explosión sucedió. Quedé cegada por unos minutos y después de eso, vi a mi mamá y a las demás personas. Estaban llorando y sangrando. Así que yo también comencé a llorar,» contó Munawar. «Una de mis hermanas, que estaba dentro de la iglesia, me decía que me levante. Pero no pude. Le contesté ‘No tengo fuerzas en mis piernas’. Ella comenzó a llorar también. Alguien se acercó y trató de levantarme para sacarme de allí, pero no pudo. Así que llamó a otra persona más y entre ambas me cargaron y me llevaron al hospital.

La herida en la pierna derecha de Munawar fue tan severa que se formó gangrena en uno de sus dedos apenas una semana después del ataque y tuvieron que amputarle por debajo de la rodilla.

«Cortaron la mitad de mi pierna,» explicó la joven.

No fue sino hasta febrero de 2014 que Munawar tuvo la oportunidad de viajar a Australia y recibir una prótesis pagada por una fundación sin fines de lucro en Melbourne, Children First Foundation.

«El asunto era que, yo fui al gran hospital en Paquistán. Me llevaron allí pero los doctores no pudieron hacer nada. No contaban con los recursos,» recordó. «Pero alguien se contactó con la comunidad paquistaní en Australia.»

Munawar y su madre viajaron a Melbourne para que ella pudiera recibir la prótesis y aprendiera a caminar nuevamente. Después de unos meses en Australia, la madre de Munawar se vió forzada a regresar a su hogar, dejándola en tierra extranjera.

«No he visto a mi familia desde que llegué a Australia,» dijo Munawar.

Mientras aprendía a caminar nuevamente, Munawar vivió en una granja-hogar con otros chicos apadrinados por la fundación. Ella explicó que le tomó entre 10 y 11 meses volver a caminar.

«Habían otros chicos de diferentes países. Chicos de otros lugares que no podían ser tratados en sus países de origen,» explicó. «No sé ahora, pero cuando yo estuve allí, los chicos iban y venían. A veces eran 6, otras veces 11, y hasta 15.»

En 2015, Munawar comenzó a ir a la escuela en Australia. Está ahora en su último año de secundaria y planea ir a la universidad el próximo año, y así poder capacitarse en trabajo humanitario, trabajo social y administración de empresas.

Aunque le gusta la vida en Australia, no hay nada que desee más que sus familiares de Paquistán se le unan en este nuevo país, mientras continúa luchando con los sentimientos de soledad y trata de acostumbrarse a su nueva vida.

También anhela ver a su familia fuera de Paquistán, ya que este país se ubica cuarto en la lista de los mayores perseguidores de cristianos en el mundo, según Puertas Abiertas Estados Unidos.

«Los musulmanes no nos ven como humanos. Para ellos, somos como animales,» dijo Munawar acerca del tratamiento que reciben los cristianos en Paquistán. «Para ellos no somos nada.»

«Lo mejor sería que mi familia estuviera aquí conmigo. No deseo mucho para mí, solo tener a mi familia,» continuó. «Entonces, seré más feliz de lo que soy ahora.»

Munawar contó que recientemente tramitó un visa para su madre con el gobierno australiano. Pero su pedido fue negado.

«La razón fue que no era correcto que dejara a mis hermanas atrás,» explicó Munawar. «Ellos dijeron que entendían que aquí había una hija discapacitada pero allá habían menores de 11 y 16 que necesitaban de su cuidado también.»

Munawar no esperará hasta comenzar sus estudios universitarios para realizar su trabajo humanitario y social. Ya está trabajando como directora de Cristianos Británicos Paquistaníes (Australia), una nueva asociación que apoya a cristianos paquistaníes a establecerse en Australia.

La asociación está tramitando una licencia, que de aprobarse, le daría el poder de parte del gobierno para traer a cristianos de Paquistán y ayudarlos a establecerse en Australia, en trabajo conjunto con Iglesias que les brindarían casa, educación y empleo.

El objetivo de la asociación es «reducir la brecha de las organizaciones que ayudan a los refugiados y dependen de donaciones.

«En principio, cualquier Iglesia que desee ser anfitriona de un buscador de asilo, puede contactarnos y comenzar a trabajar para lograrlo.»

Munawar dijo que le gustaría ayudar a los cientos de Cristianos Paquistaníes refugiados en Tailandia a encontrar asilo.

«El gobierno canadiense está abriendo sus puertas a los refugiados paquistaníes de Tailandia. Esperamos que Australia haga lo mismo,» explicó Munawar.

«Si no puedo ayudar a mi familia, quiero ayudar a alguien más a tener una mejor vida y nuevas oportunidades.»