Los cristianos convertidos del Islán son condenados a muerte por apostasía en Sudan y dados tras las rejas.

Otro preso que era Musulmán ayudo a mantener el secreto, ocultando las Biblias de los guardias.

Meriam Ibraheem fue liberada por un tribunal sudanés en 2014, después ella fue encarcelada y sentenciada a muerte por convertirse al cristianismo y casarse con un cristiano.

Le habían dicho que no seria liberada a menos que renunciara a su fe, pero ella se negó a hacerlo. Su hijo Martin, solo tenia 20 meses de edad en el momento, fue encarcelada con el y su hija Maya nació mientras ella estaba en prisión.

Hablando con el pasado cristiano durante una noche de oración anual por la persecución de la iglesia, celebrada en Washington un sábado, Ibraheem dijo que tuvo dificultad para dormir en las noches en prisión. Ella intento usar su manta para crear un “lugar suave” para que su hijo durmiera, y también permanecer despierta para protegerlo de algún daño.

Durante la noche, mientras estaba despierta ella leía la Biblia. Tenia que ocultarla en el día, la ocultaba con otra persona, con una de las mujeres que conocía.

Ella había sido sentenciada a cien latigazos y a morir, pero fue un Musulmán quien la ayudo en la prisión. También velaba por su hijo y por ella cuando iba al baño.

La Biblia la tenia de contrabando por un guardia al que le pago para traérsela.

A la mujer le había preguntado porque parecía tan tranquila cuando leía la Biblia.

Ibraheem le dijo: “esta es la Biblia. La razón del porque estoy en prisión, porque creo en este libro.

Esta mujer después fue también liberada y ahora ella misma se convirtió al cristianismo.

A Ibraheem le dijeron que podía haber sido liberada por recitar la declaración de fe Musulmana, pero ella lo rechazo.

“No quería decir eso” dijo ella. “Yo no digo mentira, mis niños no me respetarían como mama si hago algo así.

Una enfermera me ayudo a dar a luz mientras estaba encadenada. Fue una tarea muy difícil debido al peligro que el bebe se golpeara la cabeza con el metal.

“Dios me bendijo con una buena mujer, la enfermera quien estaba conmigo cuando lo entregara. Ella tuvo que tomar la oportunidad y estar mas cerca de mi bebe porque había la posibilidad de que el grillete pudiera golpear (a Maya) la cabeza y ella tuvo que tirar de ella así. Eso es difícil”.

Su hija esta muy saludable hoy, a pesar de los primeros temores negativos.

Ibraheem dijo que fue hasta el Papa Francisco, quien oro por la niña cuando tenia justo seis semanas de nacida.

“Despues que nos reunimos con el Papa y el la toco y la bendijo, hubo un gran cambio en ella. En el momento su cabeza se veía grande y sus piernas eran pequeñas y no crecía, tuve que cubrirlas” recordó ella.

Ibraheem es ahora defensora de los derechos humanos y la libertad religiosa en los Estados Unidos y ha creado su propia caridad, la Fundación Cristiana Meriam Ibraheem, con conciencia en la persecución y ayuda a la mujer.