Nueve meses atrás, Abraham arribó a Grecia del país africano de Eritrea. El llegó en busca de paz. Al llegar se encontró, en el país que solía tener un clima templado todo el año, con una atmósfera congelada y cubierta de hielo.

«Hace tanto frío,» dijo Abraham. «Estamos peleando contra la naturaleza. En Eritrea nunca hace frío. ¡Allí es muy caluroso!»

Muchos africanos nunca vieron un clima invernal, y aquellos que se encuentran en Grecia ahora, enfrentan un invierno particularmente duro. Pero también es difícil para otras personas, aparte de los que provienen de países ecuatoriales.

Las temperaturas cayeron estrepitosamente a los niveles más bajos en algunas regiones de Grecia, y la nieve junto a las lluvias empaparon la mayor parte del país, dejando estupefactos a los mismo griegos. Nunca habían visto un invierno como éste en décadas.

«Un invierno duro y con tanta nieve en Grecia, era probablemente, la última cosa por la cual preocuparse cuando uno emprendía un viaje a Lesbos,» dijo Ryan Lane, el coordinador de área para las operaciones de Samaritan’s Purse en Lesbos. «Ya sea un refugiado, un extranjero, un trabajador, o un nativo griego, cualquiera se sintió avasallado por la severidad del clima que golpeó la isla la semana pasada.»

 

Ayudando día a día

La situación se volvió extrema para más de 15,000 refugiados en las islas griegas de Lesbos, Samos, y Chios. El amargo frío agregó tensión a la ya difícil situación en los campos de refugio, algunos con una población que dobla a su capacidad real. Viviendo en tiendas de campañas con paredes incapaces de retener el frío, soportando la superpoblación, ha hecho que las condiciones de miseria en que se encuentran los refugiados aumente, mientras esperan ser trasladados a la Isla Central de Grecia

Los miembros de Samaritan’s Purse han estado trabajando desde Noviembre para suplir las necesidades en materia de ropas, abrigos de cama, y los trabajos de secado de las pertenencias.

«Hay mucha lluvia, lo que significa mucha agua acumulada,» dijo John Mamakos, un miembro del equipo de Samaritan’s Purse en Lesbos. «Cuando empieza, la lluvia no para. Es muy difícil para quienes viven en las tiendas. Las ropas, las medias, los calzados, todo termina mojado. Imaginen lo difícil que es secar las pertenencias bajo estas condiciones.»

Junto a la Comisión de las Naciones Unidas para los Refugiados, el Gobierno de Grecia y otras organizaciones, Samaritan’s Purse ha estado trabajando arduamente para asegurar que los Refugiados tengan un lugar seco y cálido para pasar sus noches.

La semana pasada, comenzaron la instalaciones de un sistema de calefacción para los cuartos de los hombres. Además, se recargó los depósitos con provisiones y se entregaron mantas, medias, artículos de higiene personal, y otras cosas útiles para atravesar los días fríos que quedan y moverse a través del suelo lodoso que dejó las lluvias.

En algunas partes de los campos, se remplazaron las tiendas por ‘containers’ donde las personas están más resguardadas de las condiciones climáticas y del agua.

Donde no es posible la colocación de los containers, se refuerzan las tiendas de campañas para que puedan resistir un poco más la crudeza del frío.

«Este es un buen hogar,» dijo un hombre de Gambia, mostrando su nueva tienda. Se inclinó para mostrar como mejoraron el piso con pallets de madera, y así no tendría que pisar más el lodo.

Las necesidades de los refugiados en Grecia continúan creciendo, a medida que cientos siguen llegando cada mes de países en crisis como África, Asia, y el Medio Oriente.

Por favor, continúa orando que Dios abra los corazones de los refugiados en Grecia para que puedan aceptar a Jesús como Su Salvador, y por los miembros del equipo de voluntariado, quienes trabajan para proveer seguridad, comodidad y esperanza, en el Nombre de Jesús.