La familia es la primera institución humana y fue diseñada en los mismos cielos y con toda la ingeniería divina. Pero desde los comienzo de la humanidad esta institución sufrió ataques para desestabilizar su valor y poner fin a su continuidad.
Han pasado miles de años y miles de ataques, pero allí sigue «la familia» con el peligro constante a su desaparición o su achicamiento, pero continua la posición importante que Dios le determinó.
Debemos sostener su permanencia porque a pesar de que muchos han querido demostrar sus errores e ineficacia, sigue siendo la base de la sociedad.
Cuando hay familia hay futuro. Cuando hay hogar podemos decir que se puedo sobre ella construir la mejor sociedad.
Nos quieren imponer desde algunos sectores que juntar a dos o tres personas solo basta para constituir una familia, mientras que en el plan de Dios está que deben estar presentes un papá, una mamá y luego los hijos. Es imposible admitir que dos hombre o dos mujeres pueden justificar la presencia de dos seres humanos tan diferente como lo son el «hombre» y la «mujer. la combinación de estos dos enriquece lo que es un verdadero hogar.
Una familia no es una casa con gente adentro, cada uno de los habitantes de la misma deben cumplir roles diferentes y para eso esta la gran diferencia que Dios puso en cada uno de nosotros, sea varón o sea mujer.
A todos nos parecería raro si una persona afirmaría ser una bicicleta, porque a la vista de nosotros está su condición humana, de la misma manera nadie podría entender si alguien afirma ser lo que a nuestra vista está bien claro, solo porque el determino ser, si fuera un hombre, presentarse como una mujer o viceversa.
Sigamos construyendo hogares de personas que desean seguir los lineamientos y patrones establecidos en la presencia de Dios, que a pesar de las imperfecciones que le podemos encontrar a dicho modelo, el tiempo demostrará que estábamos en el camino correcto.