Mojtaba Hosseini, de 30, fue el líder de una creciente iglesia-hogar en Irán, hasta que las autoridades cerraron la iglesia y pusieron a Mojtaba en prisión, además de sentenciarlo a tres años en la reconocida prisión de Evin.

Como todos los cristianos iraníes, Hosseini sabía los riesgos al involucrarse en las actividades religiosas clandestinas, según reporta Puertas Abiertas.

Prisión Evin en Irán

«¿Por qué no deje mi trabajo en la iglesia hasta que fui arrestado?» se preguntó Hosseini. «Realmente no lo sé. No había explicación lógica, pero sentíamos que el Señor quería que continuaramos. Sabíamos que esto podía significar un arresto en cualquier momento.»

En prisión, Hosseini aprendió a elegir la cruz diariamente. «Como dice 1 Corintios 1:29, Dios permite todo esto para que nadie se jacte en su presencia,» compartió. «Todo se trata del Señor, no de mí.»

La mayor parte de su período en prisión, estuvo en el bloque de los asesinos, ladrones y traficantes de drogas. «Sentí un profundo miedo dentro de mí,» contó Hosseini a Puertas Abiertas. «Y a menudo, aunque el Señor estaba cerca, yo me sentía triste por mi situación. Mis manos estaban cansadas, mi voz no era escuchada por los demás seres humanos.»

 

«No se trata de ti»

Cuando las circunstancias parecían sin esperanza, el se volvía a Dios en oración.

«Yo oraba, era lo que podía hacer,» contó Hosseini. «Al principio era una oración de arrepentimiento. Pensé que Dios me estaba castigando por mi errores.» En ese momento él entendió que ‘no era nada’.

«Luego el Señor me habló. Él dijo: ‘Deja de ser egoísta Mojtaba, no se trata de ti; se trata de mí. Mira a tu alrededor.'»

Entonces Mojtaba pudo ver a la gente desesperada a su alrededor con otros ojos; como Dios los veía.

«Pude ver gente pobre, personas que habían cometido los peores crímenes. Gente que se sentía tan sola.»

De repente, Hosseini se sintió impulsado por el Espíritu Santo a compartir la Palabra de Dios con sus compañeros de prisión.

Hosseini recibió una valiosa señal de parte de Dios: «Es curioso como trabaja Dios a veces. Era absolutamente imposible para nosotros pasar a los pabellones para compartir el Evangelio con quiénes lo necesitaran. Pero Dios me puso a mí y a otro amigo en prisión para ser Su Luz allí dentro.»

 

Una inesperada fuente en una prisión iraní

Al principio, el líder iraní comenzó a compartir su testimonio con los prisioneros más cercanos. Alguno entregaron sus vidas a Jesús; otros escucharon con alegría, aunque mantuvieron sus dudas.

Hosseini no tenía Biblia en prisión y le pidió a uno de los guardias que lo ayudara.

«No obtuve la Biblia,» dijo el pastor. «Ninguno de los cristianos pudo.»

Pero Dios escuchó sus oraciones y le proveyó las Escrituras de una manera muy particular.

«El guardia se impresionó por nuestro compromiso con Dios,» recordó Hosseini. «No sé consiguió Biblias impresas en formato de lecciones de Inglés.» Uno de los amigos de Hosseini traducía los pasajes al Farsi y se los entregaban a quiénes querían leer la palabra de Dios.

«Hasta los guardias comenzaron a pedirnos pasajes de las escrituras para aprender más. Las personas nos pedían más y más. Y lo mejor era que todos los prisioneros estaban entregando sus vidas al Jesús de la Biblia.»

 

«Dios me colocó en medio de los prisioneros»

Después de tres años preso, Hosseini fue liberado y tuvo que dejar el país.

«Yo nunca oré para que Dios me libertara de aquella prisión,» dijo Hosseini. «Puedo servir a Dios en cualquier lugar, dentro o fuera de prisión. No importa donde me encuentre.»

«En aquél momento, Dios me puso entre los prisioneros.»

Hosseini le pidió a los creyentes alrededor del mundo que oren por su país y por quienes están presos por su fe.