Dios no envía a la gente al infierno, sino que es la gente que no acepta a Jesús la que se envía a sí misma, fue lo que dijo Greg Laurie a más de 37.000 asistentes en el 27º evento de la SoCal Harvest en el Angel Stadium y que también fue visto por miles en internet el sábado pasado.

Laurie, que es pastor principal de Harvest Christian Fellowship y autor de más de 70 libros, dio un mensaje de 35 minutos en la segunda noche del evento que duro tres noches, después de las actuaciones de Phil Wickham and the Harvest Worship Band, la banda de rock Skillet y el rapero KB.

En su sermón, Laurie se dirigió al publico con tres grandes preguntas de la vida que las personas no encontrarán respuestas en Google, Yahoo o Siri. Junto con preguntas como «¿Por qué estoy tan sola?» y «¿Por qué estoy tan vacío por dentro?» Laurie también abordó la cuestión de «¿Qué ocurre después de que muera?»

«Si usted es un cristiano, le diré lo que sucede. Cuando un cristiano muere, va al Cielo. Eso es lo que dice la Biblia. Va a ir al cielo», aseguró Laurie. «Jesús dijo que: ‘En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy.’»

Sin embargo, Laurie advirtió que aquellos que no han entregado sus vidas a Cristo sufrirán un destino horrible.

«Escuchen esto. Jesucristo habló más sobre el infierno que todos los otros predicadores de la Biblia juntos,» dijo Laurie. «Él sabe de la realidad del infierno y lo último que Dios quiere es que nadie vaya al infierno.»

Como se ha dicho mucho acerca de la misericordia de Dios, la gente a menudo se pregunta «¿Cómo puede un Dios que ama a enviar a la gente al infierno?»

«Noticia de última hora! Dios no envía a la gente al infierno. La gente se envía a sí misma», explicó Laurie. «El infierno no está hecho para la gente. El infierno, según Jesús, fue hecho para el diablo y sus ángeles. Escucha, amigo, si al final de tu vida terminas en el infierno, es porque no aceptaste a Cristo.»