Un pastor de una de las iglesias evangélicas no registradas más conocidas de China relató públicamente los abusos que asegura haber sufrido durante su detención y pidió a la comunidad internacional no olvidar a los creyentes que continúan enfrentando vigilancia, arrestos y restricciones por practicar su fe fuera de las estructuras religiosas controladas por el Estado.
Ding Shuqi, pastor de la Iglesia del Pacto de la Lluvia Temprana (Early Rain Covenant Church), en Chengdu, habló recientemente en el Museo de la Biblia de Washington durante un encuentro dedicado a analizar las restricciones impuestas por el gobierno chino a comunidades religiosas.
Fue su primera intervención pública importante desde que llegó a Estados Unidos en 2025.
“Quiero mostrarles la realidad de la persecución religiosa en China a través de información de primera mano”, expresó Ding.
Su testimonio no nació de informes o estadísticas. Él mismo estuvo encarcelado.
Cinco meses detenido y reducido a un número
Ding fue uno de los más de 100 miembros de Early Rain detenidos en diciembre de 2018, cuando las autoridades realizaron una amplia operación contra la congregación.
La iglesia fue prohibida, sus instalaciones fueron clausuradas y varios de sus líderes enfrentaron acusaciones penales.
Ding permaneció detenido durante aproximadamente cinco meses antes de quedar en libertad bajo fianza en mayo de 2019. Según relató, compartía una celda con alrededor de 30 hombres y perdió incluso el derecho a ser llamado por su nombre.
Dentro del centro de detención era simplemente “P07”.
“Otros presos me advirtieron que, si el centro no tenía registrado tu nombre, podías morir allí dentro y el mundo exterior nunca lo sabría”, recordó. “No sé si eso era verdad, pero se sentía como si lo fuera”.
“No tenía abogado, familia ni Biblia”
Uno de los pasajes más duros de su exposición llegó cuando describió una forma de tortura física que asegura haber sufrido durante unas dos semanas.
Ding explicó que lo obligaban a mantener una dolorosa posición de estrés conocida en chino como “el dragón sosteniendo la columna”: agachado, esposado y con las manos sujetas detrás de las piernas.
“No tenía abogado, no tenía contacto con mi familia y no tenía Biblia”, dijo emocionado.
También afirmó que dos presos fueron asignados para vigilar permanentemente sus movimientos y que tenía prohibido hablar.
Su situación no terminó definitivamente después de 2019. En 2023 volvió a ser detenido durante dos semanas y aseguró haber pasado muchas otras noches encerrado en comisarías.
Su relato sobre aquellas detenciones corresponde a su propio testimonio; organizaciones de libertad religiosa han documentado durante años la detención y vigilancia de miembros de Early Rain.
Cultos en casas y habitaciones de hotel
Early Rain pertenece al amplio movimiento de “iglesias en casas” de China: congregaciones protestantes que deciden no registrarse dentro de las organizaciones religiosas oficialmente reconocidas y supervisadas por el gobierno.
Ding explicó que eso obliga a los creyentes a reunirse de distintas maneras.
Algunos domingos se dividen en pequeños grupos y celebran el culto en las salas de las casas. En otras ocasiones alquilan habitaciones de hotel, sabiendo que la policía puede aparecer e interrumpir la reunión.
Según el pastor, los agentes comprueban documentos de identidad, disuelven encuentros y en ocasiones detienen a líderes.
“Muchos líderes cristianos se despiertan cada mañana sin saber si ese será el día en que la policía vendrá por ellos”, afirmó.
El gobierno chino sostiene oficialmente que protege la libertad de creencia religiosa dentro del marco de sus leyes y regulaciones, mientras que organizaciones internacionales y comunidades no registradas denuncian que ese sistema impone fuertes restricciones a quienes rehúsan someter sus congregaciones al control estatal.
Su pastor fundador continúa en prisión
La historia de Early Rain está estrechamente vinculada al pastor Wang Yi, antiguo profesor de Derecho y fundador de la congregación.
Wang fue detenido durante la redada de diciembre de 2018 y, un año más tarde, condenado a nueve años de prisión por “incitar a la subversión del poder estatal” y “operaciones comerciales ilegales”.
Actualmente continúa encarcelado, según la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional.
A pesar de la ausencia de su pastor y de la pérdida de sus instalaciones, la congregación continuó reuniéndose.
Pero en enero de este año sufrió otra operación policial de gran escala.
Nuevas detenciones en 2026
Ding dedicó buena parte de su intervención a tres cristianos que conoce personalmente: Dai Zhichao, Li Yingqiang y Jia Xuewei.
Li y Dai fueron detenidos el 6 de enero y posteriormente arrestados formalmente bajo acusaciones de “incitar a la subversión del poder estatal”. ChinaAid confirmó que ambos permanecían bajo custodia en Deyang.
Ding contó que la esposa de Dai dio a luz poco después de su arresto y que el pastor todavía no pudo sostener a su bebé.
También habló de Jia Xuewei, periodista, escritor y líder de la congregación que fue detenido durante la misma ofensiva.
“Estos no son simplemente relatos que escuché de otras personas”, explicó. “Son hombres que realmente conozco y a quienes realmente amo”.
“Mi historia no es especial”
Quizá la afirmación más fuerte de Ding fue precisamente que no considera excepcional lo que vivió.
Para él, su encarcelamiento y los malos tratos que denunció representan una realidad que se repite entre líderes de congregaciones independientes de distintas regiones de China.
Durante su discurso sostuvo que las autoridades están intentando “aplastar” la libertad religiosa y habló incluso de una “guerra contra la religión”. Esa caracterización corresponde al propio Ding y a organizaciones que defienden a iglesias no registradas; las autoridades chinas presentan sus actuaciones como aplicación de las leyes sobre organizaciones religiosas y seguridad nacional.
Una Iglesia que continúa reuniéndose
Ding llegó a Estados Unidos después de años de vigilancia y presión. Además, atraviesa actualmente un dolor personal profundo: es padre de dos niños pequeños y perdió a su esposa por cáncer a comienzos de este año.
Sin embargo, decidió utilizar su primera gran aparición pública para hablar de quienes permanecen en China.
Su llamado fue especialmente dirigido a no olvidar a los creyentes encarcelados y a las familias que siguen esperando su regreso.
La historia de Early Rain muestra una iglesia sin edificio, con su pastor fundador en prisión y varios de sus líderes nuevamente detenidos.
Aun así, continúa reuniéndose.
En salas de estar, espacios alquilados y pequeños grupos, sus miembros siguen orando, estudiando la Biblia y manteniendo la comunión cristiana.
Para Ding, ese es precisamente el mensaje que quiso llevar a Washington: detrás de las cifras y de los expedientes judiciales existen familias, iglesias y creyentes que continúan intentando seguir a Cristo en medio de una presión constante.