Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo».
Y mi corazón responde: «Aquí vengo, Señor». Salmo 27.8

 

Era un hombre muy curioso, y desde chico había estado interesado en explorar, descubrir, ser el primero en encontrar algo maravilloso. Dedicó su vida a buscar de todo aquello que mantuviera viva sus ansias de descubrimientos, y ahora ya nada parecía interesarle, pues pensaba que ya nada quedaba por encontrar.

Pero un día le contaron de una pequeña aldea en la que encontraría maravillas únicas. Sin dudarlo, cargó sus cosas y salió rumbo a aquel lugar. Por todos los rincones buscó y rebuscó sin encontrar nada particularmente digno de tal viaje. Preguntó a los aldeanos sobre algún tesoro escondido, alguna ruina famosa, algo que pudiera justificar aquel viaje, y todos le respondían lo mismo: ninguno sabía de qué hablaba ese hombre.

Cansado, frustrado y un tanto enojado, se sentó en una colina a las afueras de esa aldea. Miraba y miraba, hasta que de pronto se dió cuenta… La aldea aquella no guardaba tesoros, ni legendarios muros; pero la misma aldea era un tesoro en sí misma. Situada en ese valle, rodeada de montañas, al borde de una laguna, era digna de un cuadro. Eso lo hizo pensar en cuantos paisajes similares se habría perdido por estar mirando hacia abajo, y buscando los tesoros de tantos lugares, sin disfrutar de todo lo que ellos tenían que ofrecer. aaaabbbb

¿No nos pasa igual con Dios? Buscando que él nos dé ésta o aquella bendición, tratando de saber cómo obtener más de él, nos olvidamos muchas veces que el mayor tesoro, lo más invaluable en nuestra relación con Dios es poder disfrutar de su misma presencia. No será que a veces no hallamos lo que buscamos porque estamos concentrados más en lo que queremos o pensamos necesitar que en encontrarnos cada día con Dios mismo?

Ojalá no estemos perdiendo nuestro tiempo mirando en dirección opuesta a la verdadera bendición. Y si lo estamos haciendo, dejemos de buscar más de las cosas de Dios, y comencemos a encontrarnos cada día a Dios mismo. Y encontrado eso, todo lo demás pasará a un segundo plano.