PortLand, Oregon, USA -. Dos años después de que los panaderos cristianos en Oregon, Melisa y Aaron Klein se negaran a hacer una torta para una boda de lesbianas, los propietarios de Sweet Cakes, enfrentan amenazas, fuertes multas y la perdida de sus derechos constitucionales.

Hoy día tienen una fecha límite para pagar una multa de $135.000, y el estado ahora amenaza con realizar un embargo de sus bienes de esta pareja hasta que se pague la multa.

El noticiero de la CBN viajo a Oregón para averiguar el siguiente paso para la familia Klein.

Un día ordinario.

Según Aaron Klein, el día que la mujer lesbiana que iba a ser la novia entro a realizar su orden para el ponqué de bodas solo era uno como cualquier otra.

“Un día usual, ella entro. Yo tenía un pastel para ella y trataría de ofrecérselo; le pregunte el nombre de la novia y el novio” recordó.

“En el momento que ella me dijo que eran dos novias, me disculpe”, continuó. “Le dije, lo siento, no podemos hacerlo, no es mi intención hacerle perder su tiempo, ella se levantó y salió. Eso fue todo en el momento del encuentro”.

Unas semanas más tarde, los Klein se enfrentaban a una demanda civil por no haber proporcionado a la pareja el mismo servicio en un lugar público – una citación igual que una violación de tránsito en el estado.

“Teníamos la certeza que estábamos totalmente dentro de nuestros derechos”, dijo Aaron Klein. “Ya sabes, todo el mundo cree el adagio de que nos reservamos el derecho de rechazar un negocio por cualquier razón”.

La pareja buscaba originalmente un pastel de $400 dólares, del precio de uno de los pasteles personalizados de Melissa.

Pero el comisionado laboral de Oregón, Brad Avakian, decidió que merecían más y les otorgo 135.000 dólares por daños emocionales. Luego ordeno a los Klein a “desistir y parar” de profesar abiertamente que ellos no dan servicio a bodas gay en razón de sus creencias cristianas.

La primera enmienda en juego

Desde entonces, los Klein «tuvieron que cerrar su negocio y gastar los dos últimos años luchando por proteger su libertad religiosa. Ahora su libertad de expresión está en juego.»

“La primera enmienda es, la libertad de expresión”, dijo Aaron. “Estas viendo a una agencia del gobierno diciendo a un ciudadano particular que puede y que no puede decir. Esto debería asustar a todos los estadounidenses”.

“Estoy sorprendida por el hecho de que ni siquiera estaba acusada y me dijeron que tengo que guardar silencio, y para mí eso es algo que no comprendo”, dijo Melissa la esposa de Aaron a la cadena de noticias CBN.

“No veo como alguien puede decirme que tengo que estar callada, y, francamente, no voy a callar acerca de mi fe”. Dijo Melissa.

Hans Von Spakovsky, de la Fundacion Heritage, dijo a los Klein que podría buscar una acción legal contra el Comisario Avakian, por sus claros prejuicios en su caso.

“En realidad creo que tienen un potencial caso de derechos civiles contra Avakian” dijo Von Spakovsky. “Él ha actuado, claramente, en una forma prejuiciosa muy parcial. Él ha actuado como juez, jurado y verdugo en este caso y ha actuado punitivamente en contra de ellos”.

Un mensaje de intimidación.

Von Spakovsky también dijo que cree que la decisión tiene la intención de intimidar a otros cristianos.

“Creo que las iglesias deben permanecer respaldando a los Klein, pues no tengo duda alguna de que ellos no dicen nada acerca de este tema porque, precisamente, la clara intención del estado de Oregón y el comisionado Avakian, es intimidar a la comunidad cristiana”, dijo.

“Por eso es que ha impuesto este inmenso castigo sobre los Klein, y es muy claro que esa intimidación está funcionando”, concluyo.

Aaron y Melissa han visto apoyo conjunto por parte de los cristianos en Portland.

“Incluso las iglesias, y yo no estamos diciendo todo acerca de ellos, pero un porcentaje de iglesias has dicho básicamente que ellos han tomado este desastre en su propio asunto”, dijo Von Spakovsky.

Pero Michael Gurney, un profesosr en la universidad Multnomah de Protland, ve esta reacción conjunta como intergeneracional.

“Yo creo que para las generaciones más jóvenes, no entienden por qué los cristianos pueden rehusarse. Para ellos, esto no es solo que ven el hecho de hornear un pastel como el asunto a apoyar; es un asunto de igualdad”, explico Gurney.

“Yo creo que vamos a ver más y más de esta intromisión en las libertades religiosas y pienso que tenemos que estar realmente preparados para eso” también advirtió.

A pesar de las dificultades y largo camino por recorrer, los Klein permanecen confiados que Dios se encargara de ellos en medio de esta dificultad.

“Para mí, personalmente, me refiero a que es extraño decirlo, aun así ha sido una experiencia increíble” dijo Melisa. “He aprendido mucho a través de esto. Dios me ha enseñado a que confíe en El”.

Traducido al español por Susana Murcia.