Niños cristianos en Sri Lanka están siendo expuestos a burlas, discriminación, presión religiosa e incluso violencia en entornos escolares y comunitarios, según un nuevo informe de la Alianza Cristiana Evangélica Nacional de Sri Lanka.
El estudio, titulado “Crecer creyendo: explorando el derecho de los niños a la libertad de religión o creencia en Sri Lanka”, documenta incidentes ocurridos entre 2023 y 2025 contra menores pertenecientes a religiones minoritarias en un país de mayoría budista.
De acuerdo con el informe, algunos niños cristianos —especialmente hijos de pastores de iglesias no tradicionales— enfrentan hostigamiento tanto por parte de compañeros como de docentes.
Entre los casos registrados se mencionan maestros que reprenden a alumnos cristianos por asistir a la iglesia, les prohíben leer la Biblia durante los recreos o los obligan a asistir a la escuela los domingos.
Hijos de pastores, entre los más vulnerables
La investigación señala que los hijos de pastores de iglesias no tradicionales son particularmente vulnerables a la discriminación y al acoso.
En varios contextos locales, las tensiones religiosas contra iglesias evangélicas terminan afectando también a los niños, incluso cuando ellos no participan directamente en los conflictos.
En uno de los casos citados por el informe, un estudiante fue presionado para participar en rituales no cristianos dentro de la escuela y amenazado con la expulsión por negarse.
Para la alianza evangélica, estos hechos muestran que la libertad religiosa de los menores no siempre es respetada en las instituciones educativas, especialmente cuando las autoridades escolares o docentes imponen prácticas religiosas ajenas a la fe de los alumnos.
Niños afectados por ataques contra iglesias
El informe también advierte que, fuera del ámbito escolar, los niños cristianos pueden convertirse en víctimas indirectas cuando sus padres o iglesias son atacados.
En un incidente ocurrido en 2025 en el distrito de Hambantota, líderes religiosos no cristianos exigieron que una iglesia pastoral dejara de funcionar. Según el reporte, el hijo de 12 años del pastor fue intimidado mientras se encontraba solo en su casa.
Ese mismo año, en el distrito de Gampaha, once miembros de una iglesia —incluidas dos niñas— fueron agredidos físicamente durante una protesta de vecinos contra la congregación.
En otro caso, registrado en 2024 en el distrito de Nuwara Eliya, el hijo de 14 años de un pastor cristiano fue atacado junto con otros líderes de la iglesia.
Estos episodios muestran que la hostilidad hacia comunidades cristianas minoritarias no solo afecta a los adultos, sino también a los menores que forman parte de esas familias y congregaciones.
Un país de mayoría budista
Sri Lanka es un país religiosamente diverso, aunque con una clara mayoría budista.
Según datos citados por el informe, alrededor del 68,6 % de la población es budista, el 12,9 % hindú, el 10,5 % musulmana y el 7,6 % cristiana. Dentro de la población cristiana, se estima que al menos el 80 % pertenece a la Iglesia Católica Romana.
Este contexto hace que muchas iglesias evangélicas, especialmente las consideradas “no tradicionales”, enfrenten presiones sociales, sospechas o rechazo en determinadas comunidades locales.
La situación se vuelve más delicada cuando esas tensiones ingresan al sistema educativo y afectan a niños que deberían estar protegidos de cualquier forma de coerción religiosa.
Religión obligatoria en las escuelas
En Sri Lanka, la religión es una materia obligatoria para los estudiantes que rinden el examen de nivel ordinario del Certificado General de Educación.
Las opciones disponibles incluyen budismo, saivaneri —una forma de devoción hindú vinculada al dios Shiva—, catolicismo romano, cristianismo no católico e islam.
Aunque el currículo busca reflejar la diversidad religiosa del país, la alianza evangélica advierte que en la práctica pueden surgir problemas graves cuando no existe una opción adecuada para la fe del estudiante o cuando no hay docentes capacitados para enseñar la religión elegida por la familia.
En esos casos, algunos niños pueden verse obligados a estudiar y rendir examen sobre una religión que no profesan.
Para el informe, esto puede constituir una violación del derecho del menor a la libertad religiosa y generar un ambiente de incomodidad, presión o aislamiento para quienes creen distinto a la mayoría.
Falta de maestros cristianos
La NCEASL señaló que la escasez de docentes cristianos y la falta de recursos para incorporarlos al sistema han provocado situaciones preocupantes.
Según el reporte, algunos niños cristianos fueron obligados a estudiar contenidos budistas o hindúes y a participar en rituales religiosos escolares que no corresponden a su fe.
Esto, advierte la organización, puede derivar en acoso, burlas, bajo rendimiento académico y una sensación de exclusión dentro del aula.
También se documentaron casos en los que niños cristianos habrían sido rechazados en procesos de admisión escolar, en violación de circulares del Ministerio de Educación.
Presión para participar en rituales ajenos
Una encuesta realizada por la alianza evangélica a docentes de 22 de los 25 distritos del país reveló que el 17 % de los consultados conocía casos de estudiantes presionados o forzados a participar en actividades religiosas ajenas a su fe.
Los casos reportados provenían de 14 distritos, lo que indica que el problema no se limita a una sola zona del país.
Entre los ejemplos mencionados figuran la asistencia obligatoria de todos los estudiantes a misas católicas, la participación forzada en eventos religiosos hindúes, musulmanes o budistas, la exigencia de que alumnos cristianos usen pottus, y la obligación de que niños no budistas lleven aceite, flores o incienso para ceremonias budistas.
En un caso citado por el informe, un estudiante hindú que quiso asistir a un culto cristiano un viernes fue castigado por un profesor de ciencias hindú en una escuela pública de Ampara.
Derecho a creer y a no ser obligado
La Alianza Cristiana Evangélica Nacional de Sri Lanka pidió que las escuelas adopten un enfoque de “no hacer daño”, permitiendo que los niños participen en la enseñanza religiosa de manera voluntaria y conforme a la fe de sus padres o tutores.
El informe cita el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que protege a las personas contra la coerción en asuntos de religión o creencia, y reconoce el derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo con sus propias convicciones religiosas.
Para la organización, la libertad religiosa tiene dos dimensiones que deben ser protegidas por igual: el derecho a expresar la propia fe y el derecho a no ser presionado por autoridades estatales o instituciones públicas para participar en prácticas religiosas contra la propia voluntad.
Una advertencia para proteger a los menores
El informe no solo denuncia casos aislados, sino que plantea una preocupación de fondo: los niños pertenecientes a minorías religiosas pueden quedar atrapados entre presiones comunitarias, políticas escolares y tensiones sociales que no deberían recaer sobre ellos.
Para las familias cristianas, esto representa un desafío profundo. La escuela debería ser un lugar de aprendizaje, protección y desarrollo, no un espacio donde los niños sean avergonzados por leer la Biblia, asistir a la iglesia o pertenecer a una familia pastoral.
La alianza evangélica sostiene que Sri Lanka necesita garantizar que todos los niños —creyentes o no creyentes, budistas, hindúes, musulmanes o cristianos— puedan estudiar sin ser obligados a negar su conciencia.
La libertad religiosa no comienza en los tribunales ni en los parlamentos. También se prueba en las aulas, en los recreos, en las ceremonias escolares y en la manera en que una sociedad trata a sus niños más vulnerables.
Para los cristianos de Sri Lanka, el llamado es claro: ningún menor debería ser castigado, intimidado o discriminado por creer en Jesús.