La tarde del 26 junio, 300 hombres musulmanes fueron a una aldea cristiana, comenzaron a disparar y a quemar las casas. Los que lograron escapar, se refugiaron en una aldea vecina, en la vivienda de un imán musulmán, quien escondió a las mujeres en su casa y a los hombres en la mezquita.

Cuando los atacantes supieron que los cristianos estaban en la mezquita, exigieron que el imán los entregara. Pero el hombre se negó a obedecer. “Mientras amenazaban con quemar la mezquita y mi casa, me postré frente a ellos, pidiéndoles que se fueran”, recordó este valiente instrumento de Dios.

Finalmente desistieron y se fueron. “Quería ayudar a los cristianos, porque hace más de 40 años ellos permitieron que los musulmanes de mi región construyeran una mezquita en la tierra que nos dieron”, menciona con mucha alegría el líder musulmán.

Cabe mencionar que los cristianos que se quedaron en la mezquita viven actualmente en un refugio y son alimentados por los mismos musulmanes. «No nos piden que nos vayamos, nos dan alimentos y estamos realmente agradecidos”, testifica uno de los sobrevivientes.

Dios siempre seguirá haciendo proezas…¡La iglesia sigue en pie y Dios va de nuestro lado!

(*) Imán: persona que dirige la oración colectiva en el islam.

(*) Imágenes referenciales.