Hace unas semanas era suplente. Pero su vida dio un giro impensado y, anoche, fue elegido como el jugador más valioso del Super Bowl: Nick Foles. El quarterback de Philadelphia Eagles se convirtió en el héroe inesperado de la gran final del fútbol americano, robando el show incluso a Tom Brady, estrella de los New England Patriots.

Luego de jugar sus primeras tres temporadas en la NFL con Philadelphia, incluyendo una actuación sensacional en 2013 cuando lanzó 27 pases de touchdown y sólo 2 interceptados en 13 partidos, su carrera se trabó.

Inició 11 partidos para los Rams de San Luis en 2015 y le fue muy mal. Firmó con los Chiefs de Kansas City en 2016 para ser suplente y casi no vio acción. Era joven y no había razón para darle por acabado, pero Foles de todas maneras se encontró en un cruce de caminos respecto a su futuro: mantenerse como quarterback de la NFL y luchar por volver a ser abridor o retirarse para empezar su preparación que lo llevara a convertirse en pastor.

Foles decidió seguir jugando. Su talento y esfuerzo le permitieron reemplazar exitosamente a Wentz. Y este domingo hizo historia con los Eagles, un equipo de leyenda pero que no habia sido campeón de la NFL desde 1960, cuando todavía no existía el Super Bowl.

En la final del domingo consiguió 373 yardas y 28 de 42 pases y se convirtió en el tercer quarterback que gana un Super Bowl tras jugar tres o menos partidos durante la temporada regular.

Foles cree que el éxito que logró en las últimas semanas es consecuencia de todo lo que oró durante la lesión de hombro que tuvo. «La oración siempre ha sido mi fortaleza para seguir adelante», indicó en los días previos al Super Bowl. «Quiero ser pastor en una escuela secundaria», agregó sobre sus planes de futuro. «El año pasado me armé de valor y me inscribí en un seminario teológico».

Foles, de 29 años, no es el único cristiano devoto en el vestuario de los Eagles: muchos de los jugadores oran y leen la biblia juntos. «No puedo jugar al fútbol para siempre. He sido bendecido con una etapa increíble y es sólo una puerta que Dios ha abierto, pero todavía tengo muchas lecciones y un gran viaje por delante».

Carson Wentz, titular experimentado, volverá a ser el quarterback abridor de Philadelphia en la temporada de 2018. Foles tiene contrato con el equipo, pero se antoja posible que luego de jugar tan bien en esta postemporada pudiera ser cambiado por los Eagles para ser titular en alguna otra franquicia.

Aunque en este momento Foles no piensa mucho en eso por ahora, pero sí tiene claro que cuando su carrera en la NFL termine quiere llevarse de la liga amistades para toda la vida. Y claro, cumplir ese deseo expreso de convertirse en Pastor.

Fuente: La Nación