Hace días reflexionaba sobre la importancia de entender en qué condición y sobre qué cimientos se encuentra nuestra fe; y cómo estos aspectos nos  ayudarán a estar firmes en los tiempos arduos que coexisten. 

El libro de Hebreos 11:1 establece que: “La fe es la garantía de lo que se espera y la certeza de lo que no se ve” (NVI) 

La fe es uno de los componentes más vitales de la vida cristiana. Esta misma no es evocada por nosotras, no es innata, ni es resultado de un gran mérito por haber alcanzado algo. Esta no es de nosotros, ni se obtiene por nuestra autosuficiencia o libre albedrío, la fe es un don de Dios, adquirido por Su gracia y misericordia, es el mejor regalo de amor que alguien pudiera jamás darte, porque sólo le pertenece a Dios.  

Quiero proponerte evaluar dónde está fundamentada esa fe, y que puedas animarte a  defenderla, que puedas levantarla y afirmarte sobre ella.

 El peor error que podemos cometer es ser grandes oidoras, pero no hacedoras de Su palabra. Que tome ánimo tu corazón para que puedas reflexionar, en esta cuestión que te voy a mencionar,  para que veas cuán importante es que te levantes como una verdadera mujer de Fe. 

El mundo aún sigue lavando sus culpas, depositándolas en el ser equivocado: su Hacedor. Más él cada mañana renueva sus misericordias sobre el mundo. A ese acto tan supremo le llamamos ¡Gracia, sólo gracia! ¡Inmerecido amor!

Es necesario para este momento histórico que vivimos, que se levante una generación comprometida; para abrir los ojos de los ciegos, para sacar de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas (Isaías 42:7)

Cuando el mundo se levante para menospreciar la sangre derramada en la Cruz, despliega tu fe. Háblale de que esa sangre no trajo condenación al mundo, sino reconciliación y remisión de pecados. Muchas aún tienen una verdad totalmente distorsionada de quién es Jesús. ¡Tantas deben conocerle, esa es la Gran comisión! Esta sólo será posible, cuando las verdaderas mujeres de Dios, aquellas que están afirmadas en la roca, no retrocedan, no callen y confiesen la verdad eterna. ¡ESA MUJER SOS VOS! 

 No permitas que la comodidad te condicione, ésta  verdad sólo puede ser establecida del camino, la verdad y la vida, Su nombre es: JESUCRISTO 

Te aliento y te invito, a tomar esta causa que nos aúna a todas, esta es transversal, defender Su causa, que también es la tuya.  

 

Photo: Priscilla Du Preez / Unsplash