Una asociación llevó agua a las familias más pobres de Camboya que no podían viajar a las ciudades más grandes para recibir este bien. Durante la visita se realizaron diferentes actividades, compartieron alimentos, y pasaron un tiempo en familia.

También fue la oportunidad indicada para predicar la Palabra de Dios. Phenh Hun y su esposa son extremadamente pobres y no tienen esperanza en sus vidas. “Estamos de edad avanzada y a menudo muy enfermos”, dijo Hun. Es así que, la asociación cristiana llegó a su pueblo en el que compartieron la buena nueva.

“Mi esposa y yo hemos escuchado un mensaje tan maravilloso de los cristianos; por lo tanto, decidimos aceptar a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Ahora tenemos esperanza para nuestro futuro”, afirmó Hun.

El proyecto ha ayudado a muchos pobladores como ellos a crecer en la fe, que ahora leen sus Biblias y cantan alabanzas a Dios.

Esta pareja de ancianos totalmente decidida han hecho un compromiso de seguir fielmente a Jesús. “No hemos empezado a compartir lo que creemos, pero lo compartiré cuando alguien venga a visitarnos”, declaró Hun.