Cuando Max Lucado fue diagnósticado con un aneurisma aórtico ascendente hace un año atrás, no podía creer que tendría que “dar el mejor ejemplo”.

“Lidiando con la ansiedad, realmente caí en un espiral descendente”, dijo el famoso autor y líder de la Iglesia Oaks Hills en San Antonio, Texas.

Un aneurisma aórtico ascendente es definido por John Hopkins cómo un “abultamiento anormal y debilitante en la aorta, justo antes de la curva”. En el caso de Lucado, el aneurisma es “bastante grande”, dijo, cerca de “dos centímetros y que necesita cirugía a corazón abierto”.

“Tengo 67, casi 68 años de edad. Y estoy dándome cuenta que no me hago más joven. Soy un aprendiz lento”, dijo. “Sigo diciéndome que superaré todos estos problemas mayores de salud. Así que al principio ésto fue un llamado de alerta”.

El diagnóstico llegó un lunes. Pero para el jueves, un milagro había ocurrido: El autor que trajo esperanza a millones, sintió que la ansiedad se había ido

“Realmente sentí, de una manera sobrenatural una mañana… sentí que se había ido”, recordó. “Sentí que se desvaneció. Y no es que me haya sanado, porque no fue así, pero el miedo y la ansiedad se habían ido. Y lo atribuyo al Espíritu Santo. Había buscado y recibido oración, y puedo decir honestamente que no vivo más en temor por eso”.

Los días no han sido fáciles. Lucado dice que sufre en su estado de ánimo debido a la medicación, lo que para él es un territorio desconocido.

“Siempre he sido del tipo alegre y positivo. Cuando comencé con mí tratamiento, me encontré a mí mismo un poco triste”.

Pero en esos momentos, el Pastor aprendió a descansar en el poder del Espíritu Santo y a pedir ayuda a Dios. Y en el proceso, Lucado dice que ha ganado mayor compasión por otros y sus luchas.

“En ese sentido, ha sido una bendición porque me ha permitido estar más consciente de la guía del Espíritu Santo, también me siento más compasivo hacia la gente que batalla con su ánimo o la depresión”, contó. “Me siento atravesado por esa lucha en particular. Pero ahora puedo entender a quienes lo atraviesan también”.

Ahora, el líder de ventas del New York Times está compartiendo lo que ha aprendido acerca del Espíritu Santo, tanto en el tiempo reciente como en todo su ministerio, en su nuevo libro La Ayuda está Aquí: Encontrando Fortaleza Fresca en La Presencia y Poder del Espíritu Santo.

En el libro, Lucado candidamente discute su viaje para conocer mejor al Espíritu Santo y alienta a otros a descansar en el poder, libertad y confort que Él brinda -algo que dijo se necesita desesperadamente mientras los nivemes de estrés, enfermedad mental y exhaustividad crecen a nivel mundial.

“Estamos exhaustos, totalmente exhaustos”, dijo, citando las estadísticas reveladoras del 84% de americanos que se sienten estresados al menos una vez a la semana.

Eso significa que nueve de diez personas que ves caminando en las calles se sienten estresadas. Esa no es la vida que queríamos llevar. Así que el Espíritu nos dan vida; la carne no nos ayuda en nada. Es decir, la autoayuda, la motivación, no me ayudan. Necesito ayuda del cielo”, dijo.

Lucado sabe que para muchos en la Iglesia, el Espíritu Santo es un tema controversial. Un estudio reciente encontró que la mayoría de los americanos se reconoce como cristiano, incluyendo muchos Evangelísticos que creen que Dios es todopoderoso y el Creador del Universo.

Aún así, más de la mitad rechaza las enseñanzas bíblicas y principios, que incluyen la existencia del Espíritu Santo.

A menudo, aquellos en la Iglesia caen en una de dos categorías cuando se trata del Espíritu Santo, dijo Lucado. El primer grupo cree que tienen un “pase libre” con el Espíritu Santo, poseyendo una fuerza superior y poderes. El segundo grupo siente que necesitan controlar todo lo que otros creen o dicen acerca del Espíritu, condenando puntos de vistas contrarios al propio.

“Creo que estos son dos perspectivas desafiantes que siempre estarán a nuestro alrededor”, recalcó.

En lugar de ir a los extremos, acercarse al Espíritu Santo desde una postura se humillación permite que el fruto del espíritu crezca, según Lucado.

“En algún lugar está la persona remerosa de Dios, el estudiante de la Biblia, el discípulo, el seguidor de Jesús, que verdaderamente quiere el Espíritu Santo y no una plataforma, no mostrarse a los demás, sino que tiene un corazón humilde. Y creo que está es la mejor postura; una que realmente crea la tierra perfecta para que el fruto del Espíritu Santo pueda crecer”.

Según las Escrituras, el Espíritu Santo “es nuestro consolador y nuestro amigo; el que viene a nuestro lado a ayudarnos en el viaje de la vida”, dijo Lucado.

En su libro, en donde describe al Espíritu Santo como “un amigo que da vida, y que te guía a casa”, el resalta la importancia del significado que se usa para describir a la tercera persona de la Trinidad: “Fuego, viento, dador de dones, intercesor, abogado”.

“Dejemos que Jesús “, dijo Lucado. “Es decir, … quien sabe más acerca del Espíritu Santo que uno de los miembros de la Trinidad. Cuando Jesús describe al Espíritu Santo, primero que nada, una de las grandes líneas es: ‘El Espíritu da vida, la carne no ayuda en nada’. Así que el Espíritu existe para darnos vida. Y eso es lo que necesitamos hoy en día”.

Si el Cuerpo de Cristo abraza el Poder y la Presencia del Santo Espíritu, invertiría “mas tiempo en la oración, pasaría menos tiempo haciendo y más orando”, dijo Lucado. Él citó Hechos 1:8: “Recibiran poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, y me serán testigos en Jerusalén, y en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra”.

“Cuando Pedro predicó, 3000 personas respondieron porque el Espíritu Santo tocó sus vidas. Y cuando ellos declaraban el Evangelio, todos los que oían, según las Escrituras, lo oían en su propia lengua; algo milagroso estaba ocurriendo. Y como hubiese sido hoy en día…”, se preguntó.

El Pastor remarcó qué la Iglesia está “hambrienta” por un Evangelio simple y un renuevo del poder”.

“Hemos visto un retroceso en términos de política y controversias”, dijo Lucado. “Dios nos dará el día en que volvamos al simple mensaje de que Dios nos ama. Él vino por nosotros, y ahora nos da su poder. Y si volviéramos a ser una Iglesia del Espíritu Santo, creo que veríamos abundar estás bendiciones otra vez”.

Lucado dijo que en la Iglesia, hay un error al creer que los cristianos no enfrentarán luchas, ya sea en las relaciones, mental o físicamente. Pero “ese no será el caso en este mundo”, dijo, y por eso se necesita desesperadamente al Espíritu Santo.

“Jesus no dijo, ‘En este mundo algunos tendrán aflicción’, sino que habló de todos. Pero cuando dice ‘Yo he vencido al mundo’, cualquier cosa que estés enfrentando, Cristo ya lo venció y te ayudará a superarlo”.

“No compres la mentira de que si eres un buen cristiano, nada malo te ocurrirá”, remarcó. “La realidad es que, a veces, el ser cristiano predispone a más luchas porque el diablo te ve como un candidato para el ataque”.

Por las luchas en su propia salud, Lucado anima a otros en situaciones similares a “volverse al Padre celestial, que puede ayudarnos a enfrentar cualquier cosa, y también volverse a otros”.

“No trates de sobrellevar solo todo. Y no te castigues”, dijo. “Creo que es importante recordar que está vida no durará para siempre. Tendremos afliccioned, tendremos enfermedades. Y hasta que Cristo regrese, tendremos un corazón que dejará de latir en algún momento. Y eso no es malo, porque en el seguno que cierres tus ojos en la tierra, los abrirás en el Nuevo Reino. Y eso será grandioso; la más grande victoria”.