¡Bienvenidas a este espacio, nuestro espacio! Qué honor es para mí, una vez más que reflexionemos juntas acerca de la vida, que compartamos nuestras experiencias, que encontremos en nuestras historias de vida la similitud y la transversalidad sobre la que nos encontremos atravesadas en nuestro rol de mujeres, madres, amigas…

Una vez más, ¡GRACIAS! Por permitirme entrar en tu hogar. 

Como es costumbre, los miércoles son nuestros días de encuentro, de fortalecer la comunión, de hacer crecer esta alianza maravillosa, sabiendo que, aunque no nos podamos ver, estamos allí, la una para la otra; y esa debe ser nuestro punto de partida, la vocación de servicio, tal como nos lo enseñan las Escrituras; recordando cada día lo tierno y buen Padre que es Dios, podemos ver en la dulzura de Su palabra y como embelesa, acaricia, calma y restaura a la mujer, nunca menospreciando sino alentando a permanecer fuerte, revistiéndola y cuidándola con amor; y eso que forma parte de su esencia, también resplandecer por medio de la nuestra en otros. 

Hoy quiero recordarte que, si de repente hay metas que te has trazado por largo tiempo, y te encontrás, sin embargo, sin saber hacia dónde dirigir tus primeros pasos, esto que leerás a continuación, pretendo pueda ser de empuje hacia la conquista de esas promesas. 

Imagen: freepik

En el capítulo 15 de Génesis podemos ver el momento en que Abraham deja de dudar para comenzar a creer. Él ya tenía una promesa de parte de Dios, pero se convirtió en más que eso; se convirtió en una visión. Aquí, la visión viene a despertar todas las promesas que Abraham ya tenía.

“MIRA AL CIELO Y, SI PUEDES, CUENTA LAS ESTRELLAS”.

GÉNESIS 15:5 NTV

ESTAS FUERON LAS PALABRAS DE DIOS PARA ABRAHAM. 

Dios le dice: “Mira el cielo y cuenta las estrellas”. En capítulos anteriores Abraham recibe la promesa, pero, en esta parte del relato, recibe una visión. Por años solamente contaba con esa promesa, pero no veía que se cumpliera. Dios consideró necesario añadir a esa promesa una visión. Durante años a pesar de que tenía una promesa lo único que veía era el techo de una carpa, es entonces cuando Dios le dice: “Sal de esa carpa, deja de ver el techo. Mira esta visión de lo que tengo preparado para ti”. Entonces le mostró las estrellas y le pidió que las contara.

Como te mencionaba al comenzar, seguramente tenés promesas, sueños, te has trazado metas y has estado en etapas o temporadas en las que solo ves el techo de una carpa. Las promesas son promesas, y son el sello de la palabra viva de quien no miente; pero te ha pasado que sabiendo ello ¿no veas nada? 

Hoy te desafío, sí, hoy; a no abrazarte solo a una promesa, sino a una visión. Dios sacó a Abraham de su zona pequeña y limitada de confort para mostrarle lo grande que Dios tenía con él y una descendencia por venir. El Señor le pidió a Abraham que se involucrara, pero no pudo contar las estrellas. Dios le dijo: “lo que tú no puedes hacer, yo lo puedo hacer”. 

Habrá cosas que nosotras no podamos hacer, pero la diferencia estará en saber que cuando no sepamos por donde comenzar (a contar las estrellas) porque estaremos con los ojos fijados mirando nuestra realidad (el techo de una carpa); habrá un Dios que te dirá:  Hay cosas que tú y yo podemos hacer, pero hay otras que sólo podré hacer yo; pero hay algo que podrás hacer mientras tanto y es “no abandonarte y fortalecer en mí tu fe”. 

Que seas bendecida siempre, y no olvides compartir esta palabra de promesa con alguien que seguro la está necesitando. 

Tu servidora y amiga. 

Laura Galeano