Hemos notado que se ha instaurado la violencia como fuente de diálogo entre los seres humanos, no solo la violencia física donde es una compulsa de quien tiene mas fuerza. Apareció la violencia verbal que fue aceptada por un alto porcentaje de la población y permitida en casi todos los círculos.

Pasamos de tener la mejor idea a imponer como sea lo que pensamos, y el éxito está en imponer a como sea lo que creemos correcto, sin detenernos un rato a inspeccionar si lo que sostenemos es verdad o solo procede de una noticia falsa como las hay y generan con comentarios afines a aceptarla y sostenerla a esa mentira creando una supuesta verdad.

Estos días un grupo de rugbiers puso a toda la población de un país a pensar en que hicimos mal, para llegar a tal punto de agresividad y maldad, llevando a un joven a la misma muerte. Pensadores se preguntaban si no había otra manera de interrelacionarse que no sea a los golpes y agresiones.

Hoy el ser humano se divide entre «si pensás como yo, sos mi amigo» y «si pensás o sos distinto a mí, sos mi enemigo». Generando una grieta insalvable donde la tengo que defender hasta las últimas consecuencias. Creando dos grupos antagónicos que no tienen posibilidad de acuerdo.

La iglesia no está exenta de esto, al punto que muchas veces ella es usada por el buen nombre ganado a fuerza de buen testimonio de los que nos precedieron en esta carrera. Muchas veces perdiendo la identidad detrás de ideas bien intencionadas pero muy poco analizadas en cómo tomar una postura que no nos tengamos que asociar a los incrédulos.

Si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres, ahora nuestra redención no parte de una idea sino de una persona y solo seremos completamente libres en Jesús.

Por eso nuestro caminar en esta tierra debe ser unidos a los redimidos por la sangre de Cristo, no de los que tienen algunos ideales parecidos a los nuestros en algunos puntos. En la iglesia yo debo soportar al hermano que tiene ideas distintas a las mías pero algunos de esos ideales no me da autorización a unirme con los incrédulos de mi fe en Cristo Jesús.

Dios recomienda «Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y síguela», de esta manera en un mundo cada día más hostil tenemos la tarea de ser heraldos de la paz. Que nuestra sola presencia sea un mensaje de armonía donde quiera que nos toque actuar. que nuestra carta de presentación sea paz a vosotros.