Ocho largos kilómetros de paseo junto al mar convierten al Malecón de La Habana, Cuba, en el lugar de encuentro más visitado de la isla. Ha sido el lugar elegido por un grupo de decenas de creyentes con su Biblia en las manos, para leerla y hablar del Evangelio a los paseantes. Aunque la iniciativa la impulsa y coordina la Liga Evangélica de Cuba, en las diversas convocatorias que se realizan participan fieles de otras denominaciones. Todos los cristianos que acuden lo hacen en su tiempo libre, y el evento es ya un acto tradicional en el lugar. «Traje a mi niña cuando tenía unos meses de edad por primera vez a una lectura en Malecón y ahora tiene 5 años y sigo trayéndola a la lectura bíblica», cuenta Noel Nieto, pastor de la Liga Evangélica de Cuba.
PARTICIPANTES: OPINIÓN ENTUSIASTA
«Yo pienso que es una actividad sui géneris, no ocurre muy menudo. Y es una muy buena oportunidad para que todos juntos durante una hora estén leyendo la Biblia. Por supuesto, todos los que pasan por aquí, que son bastantes personas, cuando ven algo así les llama la atención. Es una manera de evangelizar y testificar», dijo Danay Baldor, una de las participantes. «Atrae a aquellos que ven a personas que hacen algo que no es natural, que se sienten con un libro. Y ese es el mensaje, que el único libro que puede atraer a tantas personas a la vez, es la Palabra de Dios», comentó Julio Vega, organizador del evento. «Esta es una manera muy práctica de mostrarle al mundo el valor de la palabra, lo que nos guía como personas, como matrimonios, como padres y como hijos. ¡Esta es la Verdad!», indicó Lourdes González, una de las participantes. «Esta es una forma de motivar a la Iglesia de salir del lugar donde está, para poder mostrarle al mundo lo que nos guía, nos bendice y cambia nuestra vida y renueva», expresó Yen Becerra, uno de los participantes. «Este llamado que hace no solamente la Iglesia sino Dios mismo a su pueblo es bien importante. Ya que la Palabra de Dios es para nosotros un tesoro bien grande, por el cual vivimos, respiramos y podemos manifestarle a otras personas que hay un Dios que les ama y les quiere salvar. Y más que todo, nuestra ciudad necesita ese mensaje», comentó Vega.

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