Una dulce voz que se comienza a escuchar en todos lados, con letras profundas y una gracia sin igual, la pequeña Martina con la sencillez de una niña que no tiene idea de todo lo que le depara el futuro, se anima a jugar y a cantar con compromiso aun con su corta edad.

Es para escuchar y prestar atención que es lo que se viene en esta nueva generación, que puede entender que el mejor camino es el de seguir a Jesucristo y desde corta edad empezar a adorarlo y servirlo con todas las ganas