Sin duda que la concentración realizada a favor de las Dos Vidas en la 9 de Julio de la ciudad de Buenos Aires fue una demostración de poder que tiene la iglesia evangélica, sumado a los resultados del apoyo de los Evangélicos a políticos de Brasil, muchos se preguntaron si todo esto daba como punta pie inicial para que los evangélicos argentinos incursionaran en la política nacional.

Consciente de esta especulación –que comienza a despertar la atención de algunas fuerzas políticas, deseosas de sumar voluntades de cara a los comicios del próximo año- la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (ACIERA), una de las principales organizaciones evangélicas del país acaba de salir a aclarar su posición. En un comunicado dejó establecido que de ninguna manera fomentará la creación de “partidos políticos o líneas políticas ‘evangélicas’”. Y que tampoco apoyará ninguna candidatura.

Ningún sistema político representa la totalidad y plenitud de los valores del reino de Dios y es por esa razón que no apoya ni fomenta la creación de partido político alguno, ni fuerza política evangélica. Eso sí: ACIERA ya había adelantado que pedirá no votar a quienes promuevan la legalización del aborto.

EN CUANTO A LA EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL

ACIERA frente al intento de modificación de la actual ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI) y los contenidos de la misma.

Dice: Le cabe al Estado la responsabilidad de asegurar que una educación sexual integral llegue a todo niño/a y adolescente.

La educación sexual debe contar con la más amplia participación de los padres y la comunidad educativa tanto en las modalidades de su implementación como en el diseño de su contenido.

Que la educación sexual y la legislación que la regula, dado el campo tan delicado que aborda, debe respetar los idearios institucionales, y la educación ofrecida por los padres.

También la educación sexual integral debe ser un espacio para considerar aspectos biológicos, científicos, psicológicos y sociales de la sexualidad. Debe darse de acuerdo a la edad de quien la recibe y sin avasallar la conciencia de padres, docentes y alumnas/os.

Desde ACIERA alertamos que se intenta introducir una ideología de género sin base científica ni biológica que pretende imponer contenidos disparatados y eliminar el disenso, actitud propia de los estados totalitarios