El Pastor Bill Devlin de Nueva York, quien se encuentra en Irak brindando ayuda y asistencia a cristianos y yazidis desplazados por el Estado Islámico (también conocido como ISIS o ISIL), le contó a The Christian Post la semana pasada, que había escuchado numerosos casos acerca de familias yazidis forzadas a dejar sus hogares cuando ISIS invadió territorios al norte de Irak en el verano de 2014

Cuando ISIS conquistó las aldeas yazidis, sistemáticamente fue acorralando a las personas y separándolas en grupos de hombres y mujeres. Mientras que los hombres, adultos y jóvenes, eran generalmente asesinados en masa; los yihadistas (extremistas radicales) juntaban a las mujeres para trasladarlas y comercializarlas como esclavas sexuales en otras zonas de gobierno de ISIS, como Al Raqa, Siria

Aunque Devlin, que pastorea una Iglesia en el Bronx, ha pasado sus últimas semanas visitando a las familias Yazidis desplazadas que viven en edificios abandonados de la ciudad kurda de Duhok, y otras que están en el campamento de desplazados Sharya, hay una historia tan aterrorizante como valerosa de una mujer que se destaca y no deja de dar vueltas en la mente de Devlin.

«Yo había entrevistado a 10 familias desde que me senté en la oficina del director del campamento. Mi traductor conoce a cada director de los 20 campamentos que albergan a los Yazidis. Y yo sólo había conocido a 10 familias cuyas historias eran terriblemente horrendas,» explicó Devlin. «La última muchacha que vi, tenía solo 22 años de edad.»

«ISIS estaba comenzando a invadir su ciudad y ella no quería ser tomada cautiva por los extremistas,» contó Devlin. «Asi que, mientras ISIS avanzada, ella tomó una taza de kerosene y se la echó en el rostro, cabeza y manos, luego se prendió fuego. Su rostro se derritió.»

Devlin explicó que la joven vino a la oficina del campamento con un pañuelo que le cubría enteramente el rostro, con excepción de su ojo derecho que sobresalía de su cara.»

«Ella vino con el pañuelo en su cara y le dije a mi traductor, ‘dejame ver su identificación'» recordó Devlin. «Entonces dije: ‘Quiero ayudarte financieramente como pastor cristiano de Estados Unidos. Estoy aquí para ayudar al pueblo yazidi en el Nombre del Señor Jesucristo.»

Luego Devlin le pidió a la joven mujer que le contara su historia.

«Ella me dijo que la única manera en que podría librarse de ISIS era siendo fea. El rostro de la muchacha literalmente se derritió, después que ella se rociara kerosene y se prendiera fuego. Cuando la vieron, los miembros de ISIS le dijeron que no la llevarían por estar desfigurada.»

Después que la mujer terminara de contar su historia, Devlin le dijo al traductor que le pidiera a la muchacha que se quitara el pañuelo y le permitiera ver su rostro.

«Ella se quitó el pañuelo de su cabeza y yo contemplé un rostro horriblemente desfigurado. Una inmensa compasión inundó mi corazón para con esta mujer.»

Después del encuentro, Devlin ayudó a la mujer dandole unos cuantos cientos de dólares para que pueda sustentar sus necesidades básicas.

«Historias como ésta son las que se ven a diario en los campos de refugiados y yo estoy agradecido de poder invertir mi tiempo en ellos,» confesó Devlin

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El Pastor neoyorkino Bill Devlin visitando familias Yazidi en Agosto 2016 en la ciudad kurda de Dohuk, donde asistió a más de 20 familias Yazidi

Durante su visita, Devlin donó miles de dólares a las familias desplazadas, tanto cristianas como yazidis.

«Cuando voy a los campos de refugiados con U$10,000 y los reparto para que las personas puedan comprar comida, ropas y artículos de higiene, le estamos ayudando a comenzar de nuevo sus vidas. Eso hace que todo valga la pena. Para aquellos que me critican, o no aprueban lo que hacemos, yo les digo: ‘Solo mira lo que Dios ha hecho.’ Soy un pastor anónimo del bajo Bronx. No tengo una gran Organización. No recibo ayuda del gobierno, ni de las corporaciones. No me quedo con el dinero de la fundación. Todo lo recaudado viene de ayuda privada que se junta en los Estados Unidos.»

Devlin a menudo trata de reclutar a otros pastores norteamericanos para ir con el a ayudar a los desplazados en Irak. Aunque ha ofrecido cubrir todos los gastos de la misión, no ha podido encontrar pastores dispuestos a ofrecer sus vidas para mostrarles el gran Amor de Dios a las víctimas de ISIS.

«Quiero mostrarle a la Iglesia de Occidente que, individualmente, un pastor, una iglesia, pueden tener un impacto significativo en una área de guerra. Ese es el objetivo global de esto,» dice Devlin. «La gente piensa que se necesita una gran organización que le respalde, mucho dinero, y un plan de seguridad detallada. Yo no tengo nada de eso. Mis recursos son los mismos del Apóstol Pablo. Él solo tomó una embarcación y partió.»

«Los pastores saben bien a lo que se enfrenta uno en Oriente. Podrían asesinarte. Podrían herirte de gravedad. Podrías quedar incapacitado de por vida. Tal vez seas secuestrado. Tienes que estar muchas veces sin dormir ni comer,» continúa Devlin. «Pero en el Occidente, sólo queremos un estilo de vida cristiano cómodo y agradable, que sea delicioso «con mucha crema batida y una cereza en la punta.»