Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, Y mira con cuidado por tus rebaños; Porque las riquezas no duran para siempre; ¿Y será la corona para perpetuas generaciones? Proverbios 27:23-24

La biblia nos enseña que debemos conocer el estado de nuestras ovejas, y mirar nuestros rebaños porque las riquezas no durarán para siempre, y nos lleva a preguntarnos si se perpetuará lo que logremos en las próximas generaciones.

Las ovejas nos dan una idea de vista personalizada, una a una, y en nuestras empresas o emprendimientos pueden ser nuestros empleados, nuestros productos, nuestros servicios y luego los rebaños nos hablan de una mirada en su conjunto. Podemos entender en este caso que el estado de nuestras ovejas y rebaños tienen un impacto directo sobre nuestras riquezas.

Es por eso que es muy importante tomar un tiempo para poder revisar los números de nuestra organización, ¿Ganamos o perdemos dinero? ¿Cómo están mis vendedores individualmente? ¿Cómo está mi equipo? ¿Qué producto es el que más vendemos? ¿Cuál deja mayor margen de ganancia? ¿Estamos calculando bien los márgenes? ¿Hay que discontinuar algún servicio y sumar otro?

Validar y revisar cada variable me permitirá obtener información de estado actual de mi empresa y me permitirá tomar decisiones menos intuitivas y con mayor respaldo, minimizando el margen de error.

Es por esto que contar con indicadores de gestión y construir tableros de control me ayudarán detectar cuando algo no funcione bien y tomar decisiones a tiempo. Indicadores como el porcentaje de rentabilidad, productos más vendidos, cuanto tengo que facturar este mes para no perder dinero, cuan motivados están mis empleados, cuales son los costos que más impactan en mi negocio, me permitirán hacer ajustes y buscar mejorar continuamente.

Esto requiere diligencia según este proverbio, y alguien diligente según la Real Academia Española es alguien cuidadoso, exacto y activo. Por lo cual para conocer el estado de nuestro emprendimiento, evitar tomar decisiones equivocadas por falta de información y conocer oportunidades de mejora, es necesario que activa y anticipadamente tomemos un tiempo para ser cuidadosos con los números, productos, procesos y personas de nuestra organización y lograr diagnosticar con exactitud.

Además de aprender nosotros debemos formar a las generaciones que vienen, transmitiéndoles estos conocimientos y experiencias para aumentar las probabilidades de que la corona que Dios nos ha confiado se perpetúa de generación en generación.

Es tiempo de gestionar puertas adentro nuestros indicadores de gestión y llevar nuestra empresa al próximo nivel.

 

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