En el distrito, la principal fuente de ingresos es la agricultura y debido a la sequía cientos de aldeanos abandonaron sus hogares en busca de trabajos en la ciudad. Desgraciadamente, muchos agricultores no vieron ninguna esperanza.

El gobierno está buscando la forma de proporcionar agua a las familias afectadas pero los ferrocarriles no llegan a zonas alejadas. Por ello, los colaboradores de la organización cristiana Gospel for Asia que trabajan por la zona afectada han decidido apoyar. Identificaron doce pueblos afectados y les entregaron tanques de agua para que almacenen diariamente el agua que les entregan.

Cada día, alrededor de 1.500 familias reciben agua a través de las distribuciones. Las viudas, familiares de los agricultores que se suicidaron y otras personas afectadas gravemente por la sequía son los mayores beneficiados.

Más allá de satisfacer las necesidades físicas, Dios está trabajando a través de los equipos de ayuda a brindar esperanza a las comunidades. En las distribuciones de agua, cada día los miembros del equipo invitan a los aldeanos a venir a para orar por la situación de su pueblo y, poco a poco empezaron a asistir a las reuniones y aprender más acerca de Jesucristo.

En medio de la angustia y la prueba, Dios nunca nos abandona, pues Él permanece para siempre.