El Consejo Nacional de Evangélicos de Francia expresó su profunda preocupación tras la aprobación en la Asamblea Nacional de un proyecto de ley sobre muerte asistida, al advertir que la medida podría ejercer una presión moral indirecta sobre personas enfermas, ancianas o vulnerables que lleguen a sentirse una carga para sus familias o para la sociedad.
El proyecto fue aprobado el 15 de julio con 291 votos a favor y 241 en contra, después de haber sido rechazado en tres ocasiones anteriores por el Senado francés.
La iniciativa permite que adultos franceses con enfermedades incurables, intratables y en fase terminal puedan solicitar asistencia para morir.
Para los evangélicos franceses, la aprobación del texto representa una ruptura ética profunda en la manera en que la sociedad entiende la dignidad humana, el cuidado de los enfermos y el valor de la vida hasta su final natural.
“Una ruptura ética”
Tras la votación, el Consejo Nacional de Evangélicos de Francia difundió un comunicado titulado “El fin de la vida: una ruptura ética”, en el que lamentó el avance del proyecto y llamó a fortalecer la fraternidad hacia los más débiles.
La organización expresó “profunda tristeza y seria preocupación” ante lo que considera un punto de inflexión ético y antropológico para Francia.
Durante los últimos tres años, el organismo evangélico trabajó activamente sobre este debate, defendiendo una convicción arraigada en el Evangelio: toda vida humana posee un valor intrínseco, absoluto e innegociable, desde su comienzo hasta su final natural.
“La dignidad de una persona enferma o anciana no depende de su grado de autonomía física, sino de la mirada amorosa, respetuosa y protectora que la sociedad le brinda hasta su último aliento”, expresó la CNEF.
Para la alianza evangélica, introducir en la legislación la posibilidad de una muerte administrada debilita una prohibición fundamental de la vida en común: no quitar la vida.
El temor a que los vulnerables se sientan una carga
Uno de los puntos más sensibles señalados por la CNEF es la posible presión moral que esta ley podría generar sobre quienes atraviesan enfermedades graves, soledad, dependencia o sufrimiento prolongado.
El organismo advirtió que algunas personas podrían comenzar a verse a sí mismas como una carga para sus seres queridos, para el sistema de salud o para la solidaridad nacional.
Desde esta perspectiva, el problema no se limita a la decisión individual de un paciente. También se trata del mensaje cultural que una sociedad transmite a quienes más necesitan acompañamiento.
La CNEF cuestionó además el uso del término “fraternidad” dentro del debate legislativo.
“La verdadera fraternidad no consiste en acelerar la muerte de quienes sufren, sino en no abandonarlos nunca”, señaló la alianza.
Para los evangélicos franceses, acompañar a una persona en el final de su vida no significa ofrecerle la muerte como salida, sino rodearla de cuidado, presencia, amor, alivio del dolor y apoyo espiritual.
Reclamo por cuidados paliativos
Como alternativa, la CNEF pidió un desarrollo equitativo, rápido y eficaz de los cuidados paliativos en todo el país.
La organización recordó que muchas regiones de Francia aún no cuentan con acceso suficiente a este tipo de atención, lo que representa una injusticia social para los pacientes y sus familias.
Desde una mirada cristiana, los cuidados paliativos permiten acompañar a las personas en etapas de gran sufrimiento sin abandonar la defensa de la vida. Su objetivo no es prolongar el dolor de manera innecesaria, sino aliviarlo y asegurar que el paciente sea tratado con dignidad hasta el final.
La CNEF sostuvo que, como cristianos, desean ofrecer esperanza y alternativas al suicidio asistido. En ese sentido, destacaron la importancia del acompañamiento familiar, eclesiástico y médico para que quienes sufren no se sientan solos ni descartados.
Libertad de conciencia bajo debate
Otra preocupación central tiene que ver con la libertad de conciencia.
Nancy Lefevre, directora jurídica del Consejo Nacional de Evangélicos de Francia, explicó que el proyecto de ley incluye disposiciones sobre la objeción de conciencia, pero que estas se aplican únicamente a personas físicas y no necesariamente a instituciones.
Esto abre una pregunta delicada: ¿podrán los centros médicos de inspiración religiosa negarse a realizar procedimientos de muerte asistida?
Según Lefevre, existe una gran incertidumbre sobre si hospitales, clínicas o instituciones de salud confesionales tendrán el derecho de no ofrecer ni ejecutar este tipo de prácticas dentro de sus establecimientos.
La CNEF también expresó su apoyo a los trabajadores sanitarios, especialmente a los profesionales evangélicos de la salud, que ahora podrían quedar en primera línea ante dilemas éticos inéditos.
“El CNEF exige la protección absoluta e incondicional de su derecho a la objeción de conciencia”, afirmó la organización.
El proyecto irá al Consejo Constitucional
La directora jurídica del CNEF señaló que el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, y el presidente del Senado, Gérard Larcher, remitieron el proyecto al Consejo Constitucional para su revisión, debido a preocupaciones sobre varias disposiciones del texto.
Además, algunos candidatos a las próximas elecciones presidenciales han planteado la posibilidad de convocar un referéndum nacional sobre la cuestión si llegan al poder.
Esto muestra que, aunque el proyecto avanzó en la Asamblea Nacional, el debate está lejos de cerrarse. La muerte asistida continúa dividiendo profundamente a la sociedad francesa, tanto en el plano jurídico como ético, médico, religioso y cultural.
Preocupación por el poder médico
El debate también ha despertado alertas entre juristas y defensores de derechos.
Grégor Puppinck, director del Centro Europeo para el Derecho y la Justicia, advirtió sobre el poder que podría concentrar un solo médico en decisiones vinculadas al final de la vida.
Según explicó, el proyecto no exigiría formalismos suficientemente estrictos para expresar la solicitud, lo que podría abrir la puerta a situaciones difíciles de verificar.
“No se exige ningún formalismo para expresar esta petición. Por tanto, no es necesaria ninguna prueba: ni testigos, ni documentos escritos”, señaló Puppinck.
Para críticos del proyecto, una ley de este tipo debe ser evaluada con extrema cautela, porque afecta a personas que muchas veces atraviesan momentos de fragilidad física, emocional, familiar o económica.
Un llamado a las iglesias
Ante este escenario, la CNEF llamó a las iglesias protestantes evangélicas de Francia a redoblar sus esfuerzos de acompañamiento, visita y consuelo.
Las comunidades locales, afirmó la organización, están llamadas a ser testigos de esperanza, presencia y solidaridad concreta con los más vulnerables.
El llamado no es solamente político o jurídico. También es pastoral.
En un tiempo donde muchas personas enfrentan enfermedad, soledad, miedo al sufrimiento y sensación de abandono, la Iglesia es llamada a recordar que ninguna vida pierde valor por depender de otros, por envejecer, por enfermar o por acercarse a la muerte.
Para los evangélicos franceses, la respuesta cristiana al sufrimiento no puede ser el descarte, sino la presencia fiel.
La verdadera compasión no elimina al que sufre. Lo acompaña, lo cuida, lo abraza y le recuerda que su vida sigue teniendo dignidad hasta el último aliento.