Vivimos en un tiempo de gran avance en los medios de comunicación, una avalancha de información diariamente es puesta a nuestro servicio, sea en gráfica o a través de la televisión o por la web.

Estos sin número de datos que van y vienen nos mantienen conectados a prácticamente  todo el mundo. Hoy podemos conocer lugares a los cuales solo lo teníamos en nuestra imaginación, si tan solo fuéramos unas décadas hacia atrás la sola mención de hacer una video llamada era pura ciencia ficción o un simple libreto en una película de espías.

Ahora bien, todo esto hoy en día es  una realidad la cual muchas veces nos deja INCOMUNICADOS.

Si, increíblemente el creciente avance de la tecnología en nuestro medio ha logrado poco a poco tenernos incomunicados de nuestra familia, amigos y hasta de Dios. Cada día son mas las situaciones donde el diálogo en familia es casi nulo y donde el tiempo que dedicamos a la oración y lectura de la Biblia se fue desvaneciendo poco a poco.

La imagen que se repite en una almuerzo, paseo o reunión se ve opacada por el mal uso de las tecnologías. Entiéndase que no es una campaña contra los avances tecnológicos, simplemente desafío a poder darnos cuenta a como está actualmente la comunicación familiar y principalmente cual es el contacto diario con nuestro Dios, la importancia que nosotros pongamos en estos aspectos podrán potenciarse nuestra función de padres, cónyuges, líderes, etc.

Dice la Palabra de Dios en el libro de Jeremías capítulo , versículo 16 «Así dijo Dios: paraos en los caminos, y mirad y preguntad por la sendas antiguas, cual sea el buen camino y andad por el, y hallaréis descanso para vuestra alma».

Si nuestra conexión hacia Dios y nuestra familia se está perdiendo quizás necesitemos desconectarnos por un momento, si desconectarnos de la nueva tecnología para darnos tiempo para relacionarnos íntimamente con el Señor en nuestro devocional o en el momento que nos apartamos para orar, sin ningún tiempo de interrupción.

En los paseos, almuerzo o cualquier actividad desarrollada con nuestra familia, pudiendo darles toda la atención que ellos necesitan. Atesorando así en sus corazón los mejores recuerdos de alguien que separó tiempo para brindar amor, prestarles atención y en definitiva estar conectados.

La tecnología no es mala si aprendemos a ponerla en el lugar que le corresponde.