Glorificar y dar gracias a Dios después del partido, siempre fue parte de Joe Kennedy, ex entrenador. Siempre oraba solo, hasta que un día, una pareja se le acercó y le preguntó qué es lo que hacía. “-Estaba agradeciendo por ustedes, dijo Kennedy. – Entonces, ¿Podemos unirnos? También somos cristianos, expresó la pareja. -Es un país libre, puedes hacerlo si así lo deseas, contestó Kennedy”.

Nunca pidió a los estudiantes que se unieran a orar con él, pero si alguno deseaba hacerlo, tampoco se lo impedía, aunque fuera del equipo contrario. “Simplemente, todos aparecieron un día y sin darme cuenta el equipo contrincante apareció a nuestro lado orando”, afirma Kennedy.

Fue en septiembre del 2015 que el Distrito Escolar de Bremerton inició una investigación sobre las prácticas del entrenador. Luego le enviaron una carta donde señalaban que algunos de sus actos de fe debían cesar. Aunque Kennedy accedió suspender las oraciones en el vestidor, sus abogados declararon que no hay nada de malo en orar solo al finalizar cada juego, ni violación constitucional al permitir que sus alumnos se unan.

En agosto del 2016, los abogados de Kennedy presentaron una demanda federal que desafiaba su despido en la escuela secundaria. Sin embargo, el juez federal, Ronald Leighton, declinó conceder una orden judicial que requería que el Distrito Escolar Bremerton recontratara a Kennedy mientras su caso avanzaba en la corte.

Kennedy apeló ante su petición pero la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito acordó por unanimidad con Leighton y declinó conceder la orden judicial. “El Noveno Circuito cree que puede prohibir a todos los entrenadores a orar individualmente en público porque pueden ser vistos. Esto es incorrecto. No es la América que contempla nuestra Constitución”, exclamó el abogado Jeremy Dys.

Fuente: Impacto Evangelistico