Mirar a los ojos de ‘El Pecas’, como se le conoce en la playa, es mirar a un hombre en paz. El que fuera una joven promesa del surf español arrastrado a la oscuridad de las drogas y la locura de un psiquiátrico es hoy un hombre entregado a Dios. José Luciano afirma que su vida la cambió “un milagro”, una historia que ha sido llevada al cine y presentada en el Surfilmfestibal de San Sebastián de la mano de Coma Productions.

Quienes viven en el norte de Fuerteventura y conocen un poco el mundo del surf habrán oído el nombre de ‘El Pecas’ en más de una ocasión. Hablar de ‘El Pecas’ es hablar de surf y su mirada parece encerrar miles de olas eternas. Su sonrisa es acogedora, sus ojos profundos y pacíficos, su conversación llena de fe. Tras su voz cálida y sus palabras decididas nadie diría la historia que arrastra a sus espaldas.

José Luciano Casillas nació en 1972 en la isla de Gran Canaria y llegó por primera vez a Fuerteventura en 1996, “todo surfing y pura vida”, afirma. Desde los doce años se entregó a la cabalgada de las olas. Comenzó con el kneedboard, surfing de rodillas, hasta los dieciocho que se pasó a competir en surfing.

Los que sabían me decían que tenía talento. Empecé con el kneedboard que me dio mucha cintura, y a los 18 empecé a competir en surfing”, cuenta ‘El Pecas’.

“Competí hasta el 92 pero me metí en el tema del porrito, la raya, los éxtasis y me estanqué. En aquella generación del 90 había una relación muy estrecha entre drogas y surfing, algo que hoy no es así. Hoy por hoy es un deporte de élite con entrenadores que te ayudan y es otra historia”.

‘El Pecas’ rozó el cielo del surf pero también conoció el infierno, un lugar del que no siempre es fácil salir, porque las drogas lo llevaron a la esquizofrenia y a terminar internado en un psiquiátrico. Allí encerrado se enteró de la presencia de su ídolo de infancia, Tom Curren, y no dudó en escaparse para ir a verlo.

Según cuenta “estaba encerrado en el psiquiátrico de Lanzarote y me escapé para verlo, él ni siquiera me reconoció”. “Soy yo, le dije. Freckles, me dijo, que era como él me llamaba, Pecas en inglés. Le conté mi problema con las drogas, con la esquizofrenia, con el psiquiátrico y me aconsejó: Lee la Biblia y sigue haciendo surfing.”

SURFEANDO CON DIOS

Aquella frase se quedó metida en su cabeza y desde ese día su vida cambió. Aquel año tuvo sus primeros contactos con la Iglesia Evangélica, estuvo en una casa e hizo su oración de fe. “Ese día, empecé a llorar y no entendía por qué pero seguía llorando, algo sucedió espiritualmente en mi vida. Y a partir de ahí de nuevo en el pico”.

‘El Pecas’ retomó su vida, se entregó al surf, cumplió muchos de sus sueños, entre ellos viajar a Indonesia, y durante dos años se mantuvo alejado de las drogas, sin embargo, los desengaños lo llevaron a salirse del camino.

“Tuve una recaída, me decepcioné y me aparté. Un desengaño amoroso y después de dos años volví a una vida loca aquí en Fuerteventura. “Miré a los hombres en lugar de mirar a Dios y me aparté de la Iglesia”.

Volvió otra vez al psiquiátrico y volvieron sus problemas de esquizofrenia que se iniciaron en el 94 hasta que en el 2000 dejó de tomar toda medicación y entregó su vida a Dios.