Doce cristianos fueron detenidos en Argelia después de que fuerzas especiales de la policía irrumpieran en una reunión de adoración que se celebraba dentro de un centro humanitario cercano a Orán, en un nuevo episodio que aumenta la preocupación por las restricciones que enfrentan las iglesias protestantes del país.
La operación ocurrió el 4 de septiembre en House of Refuge, un centro de acogida situado en L’Ayaida, aproximadamente 36 kilómetros al este de Orán, que trabaja con mujeres vulnerables y sus familias.
Los creyentes se encontraban reunidos para celebrar un culto cuando agentes ingresaron al lugar con una orden de registro y trasladaron a todos los presentes a la comisaría de Bethioua.
Fuentes cristianas señalaron que el recinto llevaba tiempo bajo vigilancia.
Biblias y teléfonos confiscados
Durante el operativo, la policía confiscó literatura cristiana, teléfonos celulares y documentos de identidad pertenecientes a los asistentes.
Las mujeres pudieron abandonar inicialmente la comisaría para regresar a ser interrogadas a la mañana siguiente, mientras que los hombres permanecieron retenidos hasta altas horas de la noche, algunos de ellos hasta aproximadamente las tres de la madrugada.
El centro disponía anteriormente de una sala destinada al culto, pero las autoridades habían ordenado su cierre administrativo en octubre de 2019.
Desde entonces, los cristianos continuaron reuniéndose en uno de los apartamentos independientes existentes dentro del mismo complejo.
Ahora existe preocupación por la posibilidad de que los asistentes sean procesados bajo la Ordenanza 06-03, la legislación argelina que regula la práctica de religiones distintas del islam.
Una ley que limita el culto cristiano
La normativa, aprobada en 2006, establece que las reuniones religiosas no musulmanas deben realizarse únicamente en lugares oficialmente autorizados.
También sanciona acciones interpretadas como intentos de “socavar la fe de un musulmán”.
Las penas previstas para determinadas infracciones pueden alcanzar entre dos y cinco años de prisión, además de multas de entre 500.000 y un millón de dinares argelinos.
Las comunidades protestantes sostienen desde hace años que el sistema de autorización creó un círculo prácticamente imposible de superar: la legislación exige permisos para utilizar lugares de culto, mientras las solicitudes presentadas por las iglesias no reciben una resolución favorable.
Eso dejó a numerosas congregaciones sin edificios donde poder reunirse legalmente.
Casi todas las iglesias protestantes cerradas
La situación del centro de L’Ayaida se produce en medio de una ofensiva más amplia contra las congregaciones protestantes independientes.
Según Puertas Abiertas, las 47 iglesias vinculadas a la Iglesia Protestante de Argelia (EPA) han terminado suspendiendo sus actividades después de años de cierres administrativos, precintos y presión de las autoridades.
Muchas congregaciones se vieron obligadas a abandonar sus templos y mantener reuniones de manera mucho más discreta.
La organización también documentó más de 50 procesos contra cristianos durante el período reciente analizado.
Argelia ocupa actualmente el puesto 20 en la Lista Mundial de la Persecución 2026 de Puertas Abiertas.
El centro ya había quedado en la mira
House of Refuge está vinculado al pastor Youcef Ourahmane, vicepresidente de la Iglesia Protestante de Argelia y fundador de la Escuela Timoteo.
Ourahmane fue condenado en apelación en 2024 a un año de prisión por cargos relacionados con la celebración de una reunión religiosa no autorizada en un complejo que incluía una iglesia previamente cerrada por las autoridades.
El caso generó preocupación internacional por la libertad religiosa en el país.
Otros cristianos de la región de Orán también enfrentaron procesos similares.
Entre ellos se encuentra Hamid Soudad, cristiano convertido del islam que recibió una condena de cinco años de prisión por una publicación en Facebook considerada ofensiva contra el islam. Permaneció encarcelado desde 2021 hasta recibir un indulto presidencial en 2023.
Una comunidad cada vez con menos espacios
La presión estatal ha obligado a muchos cristianos argelinos a buscar nuevas maneras de mantener la comunión.
Con los templos cerrados, algunos se reúnen en hogares o pequeños grupos, mientras otros dependen cada vez más de encuentros privados y recursos cristianos en línea.
La redada de L’Ayaida muestra, sin embargo, que incluso esas reuniones pueden quedar bajo vigilancia.
Para las iglesias, la preocupación no gira únicamente en torno a la posibilidad de nuevas condenas. También se teme que desaparezcan progresivamente los espacios donde los creyentes pueden reunirse, recibir enseñanza bíblica y mantener una vida congregacional normal.
Preocupación por un mayor control estatal
Cristianos de distintas regiones también aseguran que durante las últimas semanas representantes enviados por las autoridades comenzaron a mantener reuniones con líderes de congregaciones no vinculadas a la EPA.
Según esas fuentes, se estaría promoviendo la creación de una nueva asociación cristiana que eventualmente podría sustituir a la actual estructura protestante.
Los creyentes temen que una eventual reapertura de templos quede condicionada a una organización religiosa sometida a un control estatal mucho mayor.
Por el momento, no está claro qué ocurrirá con los doce cristianos detenidos en L’Ayaida.
Pero el episodio vuelve a mostrar una realidad que las iglesias argelinas llevan años denunciando: profesar la fe cristiana en privado no es necesariamente suficiente para evitar problemas con las autoridades cuando los creyentes intentan reunirse públicamente.
Mientras las iglesias continúan cerradas y los procesos judiciales se acumulan, los cristianos de Argelia siguen buscando maneras de congregarse, estudiar la Biblia y adorar juntos.
Para ellos, la petición sigue siendo sencilla: poder vivir y compartir su fe pacíficamente sin que una reunión de oración termine convertida en una causa penal.