Esta es la historia Jimmy Coronel creía que nadie en su familia lo quería a causa de las constantes convulsiones epilépticas que sufría. Por esa razón, estuvo a punto de quitarse la vida, pero una voz poderosa lo rescató y lo condujo al camino de la salvación.

Cuando Jimmy tenía 11 años una repentina epilepsia le estremeció, condenándole a vivir con convulsiones periódicas y posteriores lesiones que le dejaron cicatrices en todo su cuerpo. Tras la alarmante noticia la relación con sus padres y hermanos fue resquebrajándose, y la escasez de dinero influyó en ello.

A los 21 años desapareció de su casa y deambulaba por los parques y basureros siendo acosado por una voz infernal que le ordenaba matarse. Fue por ello que esperaba un auto en la carretera para lanzarle frente a él y acabar con su sufrimiento.

Aquella voz de Dios que oyó le hizo desistir, recuperó la lucidez y se apartó. Volvió a casa Retornó a su hogar a hurtadillas para que nadie lo viera, pues hacía tiempo que no iba por allí. Al ingresar volvió a oír las mismas y acaloradas discusiones entre sus padres, pero una frase de su madre le hizo comprender todo.

¡Vamos a buscar a Jimmy!, ¡Es mi hijo!- decía desesperada.

Fue la frase que cambió su vida para siempre. Jimmy había creído durante años que nadie lo quería, que lo aborrecían, pero ahora, desde su escondite podía comprobar la equivocación. Su madre estaba desesperada sabiéndolo perdido hace varios días y, en medio de su angustia, lo iba a buscar.

Entró a su habitación y empezó a llorar mientras pedía perdón a Dios por intentar el suicidio y haber pensado mal en su madre. Hasta ese día, estaba seguro que ella lo repudiaba, había tenido siempre esa impresión desde que alguien le contó que era hijo ilegítimo.

Ahora comparte su testimonio en aquel pueblo que le vió crecer y sufrir, llevando el evangelio que es agua viva y vida eterna.

 

Fuente: Impacto Evangelistico