Mientras las fuerzas iraquíes continúan presionando para recuperar completamente Mosul e intentando hacer correr al Estado Islámico fuera de Irak, las fuerzas al Este mantienen sitiada a Qaraqosh desde el martes, ciudad que una vez fue el hogar de la comunidad cristiana iraquí más grande.

Antes que Isis se levantara por el poder en la Provincia de Nínive en 2014, la ciudad de Qaraqosh y sus alrededores fueron el hogar de cerca de 50,000 cristianos iraquíes, alrededor de un cuarto de los cristianos de toda la nación. Luego se vieron forzados a huir a Kurdistan o dejar el país por temor a ser asesinados o perseguidos por su fe.

Aunque ISIS no cede en su lucha en Qaraqosh, es muy probable que tanto Qaraqosh, así como muchos otros pueblos sean liberados pronto gracias a una coalición de 94,900 miembros formado por las fuerzas de seguridad iraquíes, tropas de combate kurdas y, muchos otros combatientes de milicias minoritarias, que se unieron para reclamar y librar a Mosul de las masacres del Estado Islámico.

Se espera que tome al menos dos meses para que las fuerzas expulsen a ISIS completamente de la región. De cualquier manera, cristianos iraquíes que viven en los campos de desplazados y otros campamentos kurdos, ven una «luz de esperanza» ahora que hay acciones concretas de recuperar sus tierras, según declara Vernon Brewer, quien está a cargo de la organización de ayuda humanitaria cristiana World Help, que trabaja con familias desplazadas en Kurdistan.

«Hay un ambiente de expectación. Hay una sensación de esperanza,» contó Brewer en una entrevista telefónica el miércoles. «Hoy estuvimos en el campo compartiendo esto con las familias. Hay, definitivamente, una esperanza de que algo positivo está por suceder.»

Brewer dijo que, dado que muchas de las víctimas desplazadas han vivido en estos campos por dos años, en condiciones difíciles como electricidad limitada, sin aire acondicionado, en medio de aguas servidas, soportando calurosos veranos y y helados inviernos, elllos realmente están ansiosos de volver a sus hogares. Sin embargo, aclaró que hay otros que desean no volver jamás.

El miércoles, Brewer conoció a alrededor de 200 familias cristianas de Qaragosh durante su visita al campo de refugiados de Debaga. El jueves, Brewer visitará a otras 500 familias también procedentes de Qaragosh.

«Hablé con algunas personas que dicen que nunca quisieran volver a Mosul,» explicó Brewer. «Por otra parte, muchos cristianos realmente quieren regresar a sus casas.»

«Mi pregunta fue si, cuando la ofensiva terminara, los cristianos de Qaraqosh querrían regresar a sus casa,» contó Brewer. «De hecho, algunos de ellos cargan sus llaves. Yo pregunté ¿por qué

hacían eso?, y ellos dijeron, ‘Es un recordatorio de la esperanza de que algún día podremos volver a casa.'»

Muchos otros cristianos y otras minorías religiosas que fueron desplazados internamente, ni siquiera tienen un hogar al cual regresar, explicó Brewer. Para algunos, las casas han quedado destruidas a causa del conflicto o tomadas por sus vecinos musulmanes.

«Hablé con una familia ayer y les pregunté acerca de regresar a su hogar, su respuesta fue que no tenían un hogar al cual regresar. Otra familia contó que habían llamado a sus vecinos para preguntarles si habían cuidado de su casa y su tienda mientras ellos no estaban. Sus vecinos les contestaron ‘No, hemos tomado su casa y su tienda, y ahora somos los dueños.'»

«Estas dos historias tal vez representen soll a una porción de los afectados, pero estoy seguro de que muchos más han quedado sin nada,» agregó Brewer. El aseguró que mucho cristianos no regresarán hasta saber que están completamente a salvo de la maldad de ISIS y de los yihadistas radicales.

La violencia sectaria ha dividido a Irak. Aquellos que están regresando a casa necesitarán tiempo para reconstruir su confianza para con los vecinos y sentir reafirmada su seguridad. En un nivel más amplio, muchos miembros de las minorías se sienten traicionados por las etnias predominantes del país, pues consideran que fallaron en protegerlos.

Desde que Qaraqosh fue oficialmente tomada por ISIS en agosto de 2014, el gran epicentro de concentración cristiana en el país dominado por musulmanes, ha quedado abandonado y desierto.

Aunque Qaraqosh aún no ha sido completamente liberada, gran parte del pueblo se ha podido recuperar.

World Help es uno de los grupos humanitarios en la zona que está ayudando a los desplazados. El miércoles, World Help proveyó mantas y pañales en el campamento Debaga. Además, la organización ha instalado una clínica médica móvil. También aporta containers de comida, medicina y ropa.

World Help tiene la meta de recaudar cerca de $2 millones de dólares para ayuda humanitaria para fin de año, y así poder ayudar a los desplazados de la crisis. La organización acepta donaciones online a fin de alcanzar el objetivo.

«Esta es una oportunidad para los cristianos en América de ayudar a sus hermanos y hermanas en Irak,» dijo Brewer. «Y, es una oportunidad para nosotros como cristianos también, de ser las manos y los pies de Jesús en Irak.»