Según la Real Academia Española la palabra CULTURA significa: Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social. Este concepto llevado al plano organizacional ha tomado relevancia a tal punto que muchos especialistas afirman que la cultura organizacional es el carácter de la misma, su personalidad y esta puede ser fuerte o débil.

La cultura organizacional es definida por sus fundadores y se manifiesta en la forma en que se trata a los clientes, a los empleados y a todos aquello con quien interactúe. Está ligada con la misión, la visión y los valores que hacen a la organización desde su creación.

Una cultura fuerte organizacional fuerte se caracteriza principalmente por tener principios muy fuertes, valores y creencias muy marcadas con las que los empleados se identifican, se motivan al igual que sus clientes, y cada logro obtenido por la organización lo celebran y lo hacen propio. En contraposición una empresa culturalmente débil supone empleados poco identificados con ella, desmotivados y con falta de confianza.

Empresas como Google, Facebook y Twitter son reconocidas por tener una cultura donde el empleado se siente valorado, se mide su desempeño en base a los resultados y para alcanzar su máximo rendimiento se le ofrecen espacios de juegos, de descanso y en algunos casos alimentos sin cargo.

Por otro lado Disney es reconocida por su cultura de servicios, donde los empleados pueden romper los protocolos si eso redundará en la felicidad de alguno de sus visitantes.

Dios le dejó a Moisés las instrucciones para que las pueda enseñar a Su pueblo: Luego el Señor le dijo a Moisés: «Sube al monte para encontrarte conmigo. Espera allí, y te daré las tablas de piedra en las que he escrito las instrucciones y los mandatos para que puedas enseñar al pueblo».Éxodo 24:12 (NTV)

Esto nos recuerda que es vital pasar tiempo con Dios para que nos pueda mostrar el propósito de nuestras organizaciones, sus diseños, la cultura que debemos generar en ellas y a través de ella.

¿Qué carácter tiene tu organización? ¿Qué personalidad? ¿Es la organización a la que te gustaría pertenecer? Te invito a reflexionar y tomar decisiones para que tu organización sea de aquellas que marcan la historia, porque la cultura organizacional sí importa.

 

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