Un cristiano chino que fue arrestado a principios de mes, por asistir a un servicio religioso clandestino, detalló la golpiza y las terribles burlas que sufrió en manos de un oficial de policía, quien le decía que ‘debía amarlo’ a pesar de estar golpeándolo.

ChinaAid, que monitorea la persecución a cristianos en el país comunista, lanzó una traducción de la carta del estudiante de teología Song Enguang, el pasado jueves.

Enguang, quien fue uno de los cientos de cristianos llevados por las autoridades a principios de Mayo, acusados de asistir a servicios religiosos ilegales en una iglesia de Chengdu, Sichuan, escribió una carta que publicó a través de su pastor, Wang Yi.

Como se explica en la carta, Enguang fue inicialmente arrestado y llevado a la policía junto con su esposa, Feng Xiaojing, y un amigo cristiano, Zhu Hong.

Enguang fue llevado a la estación de policía para un interrogatorio, donde se le obligó a revelar que era un predicador.

«El oficial con número de identificación 009008 me arrastró a la esquina del cuarto, con gritos e insultos. El policía con número de identificación 075266 me quitó mis lentes. 009008 me dio un golpe en la cabeza. Comencé a gritar y les rogué que encendieran la cámara filmadora que había en el cuarto. Ellos me trataron aún con más brutalidad, llevándome a otro cuarto de interrogación más privado,» compartió en su carta.

«Ellos maldecían en alta voz y me empujaban, diciéndome que me sentara en una silla de hierro sin quitarme las esposas. Luego, uno de ello me quita las esposas, y me empuja en la silla, donde vuelve a esposarme. 009008 comienza a golpearme en la cabeza mientras me insulta y maldice.»

Enguang dijo que continuó siendo trasladado a distintas partes de la estación de policía y siendo golpeado por diferentes oficiales, hasta que finalmente fue traído a quien se presentó como el jefe de los policías.

Él detalló el abuso físico y verbal que sufrió manos de este último oficial, quien le exigía a Enguang que respondiera preguntas acerca de la Biblia mientras lo golpeaba.

«Me golpeó cuatro veces seguidas y dijo, ‘el libro de Mateo, en el Nuevo Testamento, capítulo 6, versos 38 al 42.'»

«Entonces dijo, ‘Veo enojo en tus ojos. Cristo te enseñó a amarme. No deberías sentir enojo contra mí. Deberías estar lleno de amor,’ repetía mientras me golpeaba.»

Luego, el violento interrogatorio continuó.

«El oficial continuaba golpeándome. Decía, ‘Dios creó a la mujer. Ellos comieron el fruto prohibido y dieron a luz humanos. Veo el enojo en tus ojos. Debes amarme.'»

«Escupió en mi rostro, sonriendo. Repetía: ‘Cristo te enseñó que debes amarme. No deberías estar enojado contra mí. Deberías estar lleno de Amor.'»

Además, mientras lo golpeaba, el oficial citaba las palabras de Jesús en Mateo 5, acerca de poner la otra mejilla.

Enguang contó que fue golpeado un sinfín de veces, sin embargo, se resistió a pelear, y en su lugar le predicó el Evangelio a cada oficial que abusó de él.

«En ese momento, tenía la certeza de que mi Salvador existe. Él es mi Señor y mi Dios en tiempos de dificultades. Él es el único en quien puedo descansar. Dios nunca me abandona,» escribió en su carta.

«Dios no impidió que cayera en manos de éstos malvados, pero me reconfortó con Sus Palabras y me dio poder, y pude persistir. Cuando era golpeado, la escena de Cristo siendo torturado por los soldados se me presentó. Comencé a entender porqué los apóstoles comenzaron a llevar el Evangelio inmediatamente después de ser perseguidos.»