De niño iba a la iglesia con sus padres cristianos. Sin embargo, fue creciendo con mucha rebeldía. A los 12 años escuchaba death metal, comenzó a consumir alcohol, drogas, y a tener una vida sexual activa. Se inició en el satanismo a los 15 años, cuando encontró una biblia satánica en la casa de un amigo.

Los satanistas viven una vida llena de hedonismo, atienden a todos sus placeres y deseos. Siempre están alimentando su ego. “Ponerte a ti mismo siempre en primer lugar, sin que te importen los demás, es algo solitario”, dijo Benedict. El satanismo se convirtió en su vida. Dibujaba pentagramas por todas partes.

Sus amigos y familiares estaban espantados. Pasó de ser bastante popular a no tener amistades. Una noche soñó que el diablo le decía: «vas a terminar tus exámenes y luego morirás». Pero llegado el momento, no murió. Así se dio cuenta que el diablo era un mentiroso. Poco después lo invitaron a una actividad evangelística. Benedict aceptó ir con la única intención de encontrar chicas, pero terminó siendo transformado por el poder de Dios.

Un desconocido se ofreció a orar por él. “Mientras oraba por mí, sentía paz en mi cuerpo”, recordó Benedict. “Luego, el hombre dijo que, aunque yo pensaba que no había esperanza en mi vida, Dios tenía un plan para mí y que Satanás era un mentiroso”. A partir de ese momento ha experimentado la verdadera libertad y felicidad. Así que decidió entregarse a Cristo.

Abandonó todas las prácticas pecaminosas y satánicas. A los 20 años conoció a su esposa, Sarah, en la iglesia, y ya tienen tres años de casados. Tras acabar la universidad, consiguió un trabajo en Londres para ayudar a personas disléxicas. Realizó estudios bíblicos en la Universidad de Nottingham y, sin imaginarlo, se ha convertido en pastor de una iglesia local. ¡Estas son las grandes maravillas que hace Dios!