Por los últimos 20 años, el grupo de ayuda humanitaria, Free Burma Rangers, liderado por el ex oficial de la Armada de Estados Unidos, David Eubank, ha ayudado a las etnias minoritarias en Burma, que constantemente son atacadas por las milicias de la dictadura nacional.

Aunque el grupo FBR ha establecido 70 equipos de apoyo en Burma, representando 13 diferentes etnias minoritarias, ahora explica que Dios les ha presentado una nueva oportunidad de ayudar, a los oprimidos iraquíes y sirios en febrero de 2015.

Eubank contó que después que ISIS tomara el poder en áreas iraquíes en 2014, él fue contactado por un amigo misionero en Kurdistan, quién le rogó que dejara todo lo que estaba haciendo en Burma y viniera a Kurdistan, donde cientos de miles iraquíes desplazados están en busca de seguridad y refugio.

El único problema era que el ejército de Burma estaba firme en su lucha, haciendo casi imposible para Eubank dejar el país y trasladarse hasta Kurdistan. De todas maneras, Eubank comenzó a orar y a la mañana siguiente, las fuerzas Burmas juntaron todas sus pertenencias y se movieron a otro sitio, lo que milagrosamente hizo que el camino para Eubank y su equipo quedara completamente despejado.

«Una vez fuera del país, aún necesitábamos comprar los pasajes de avión, pero no teníamos dinero. Entonces, un amigo mío en Estados Unidos los compró para nosotros. Eran días festivos y todos los vuelos estaban completos, pero resultó ser que pudimos conseguir cinco asientos libres,» explicó Eubank. «Habían muchas cosas diferentes sucediendo que nos atraían hacia Kurdistan, pero parecía imposible llegar allí. Cuando todos estos milagros comenzaron a suceder, fue como una señal de era el lugar donde se suponía que debíamos estar.»

«En el primer viaje a Kurdistan, fue cuando estuvimos en las líneas del frente con el ejército kurdo, y me encontraba en la cima de la montaña Sinjar con ISIS combatiendo abajo de nosotros, eché una mirada alrededor y le pregunté a Dios, » ¿Qué quieres que haga?», recordó Eubank. «Sentí que Él me decía, ‘Deja de lado los métodos de los Free Burma Rangers y ayuda a esta gente.»

Eubank volvió a Tailandia donde se reunió con los miembros de su equipo, y les contó acerca de las operaciones que llevarían adelante como FBR. Los miembros del grupo étnico burmes fueron muy receptivos al llamado.

«Todos oraron y dijeron ¡Queremos ir también!», contó Eubank. » Yo dije, ‘necesitaremos algunos médicos y gente que trabaje en video.'»

Junto a su esposa, hijo e hija, Eubank trajo a otros cinco Burmeses étnicos más de vuelta a Kurdistan. Todos los miembros del equipo, contó Eubank, sabían bien lo que era tener sus casas destruidas, ser fusilados o tener familiares muertos por causa de conflictos militares.

«Así que tienes a estos muchachos de Burma, donde la guerra aún no ha terminado. Y si le preguntas ‘¿Por qué quieren ir?’, ellos sencillamente dirán: ‘Dios es quien nos dirige, y otras personas nos han ayudado a nosotros, así que nosotros debemos ayudar a otros,» exclamó Eubank.

«Todos han estado en la guerra,» agregó Eubank. «Son combatientes de larga data, y no temen a la violencia. Por causa de su cultura, son muy pacientes y humildes, además de encajar bien entre otras personas. Cuando los kurdos los vieron por primera vez, seguramente pensaron ¿¡de dónde salieron estos tipos morochos y pequeños!?. Luego se dieron cuenta que eran temerarios bajo fuego y pacientes y humildes. Después empezaron a conocer sus historias. Cuando supieron que provenían de Burma, y que también habían sufrido bajo la opresión, nació una gran afinidad entre ellos. Esto rompió todas las barreras.»

Las experiencias que estas personas vivieron en Burma, las han convertido en médicos de primera clase mundial y su ayuda ha sido solicitada por otras organizaciones, inclusive, destacó Eubank.

Después de proveer suplementos y medicinas a las familias desplazadas en Kurdistan, Eubank contó que FBR fue solicitado por una ONG en Noviembre de 2016, para ir al corazón de la guerra contra ISIS y proveer alimentos a los residentes de Mosul, que no pudieron escapar del conflicto y quedaron a resguardo de los soldados iraquíes.

En Mosul, Eubank, su familia, el equipo étnico y otros voluntarios americanos se quedaron en una casa abandonada en una ciudad que, es atacada por ISIS todos los días y protegida por el ejército iraquí.

«Hay todavía algunos civiles allí pero ISIS está a la vuelta de la esquina. Así que atacan todos los días. Abren fuego de todas las formas posibles, inclusive con coches-bombas en ataques suicidas. Aunque ninguno de nosotros ha sido herido, los iraquíes sí sufrieron. Todos los días, mueren personas o quedan gravemente heridas,» explicó Eubank. «Cada día que pasamos allí, tuvimos que poner a personas en bolsas para muertos o atender a quienes fueron atacados. Nuestro equipo médico estuvo trabajando con los médicos iraquíes, y personas como yo -que no somos médicas, ayudábamos a parar hemorragias o asistiendo en todos a los doctores.»

Eubank relató la vez que ISIS atacó la escuela abandonada donde se encontraban sus hijos.

«Llevamos adelante el primer programa y nada sucedió. Cuando hicimos el.segundo programa, fuimos atacados,» contó Eubank. «Ellos dispararon contra la escuela. La escuela está hecha de un concreto muy fino y fuimos atacados con artillería pesada.»

Él y su familia lograron salir gracias a la intervención del ejército iraquí.

Aunque el peligro es muy real para Eubank y los suyos, ellos mantienen una visión firme.

«No importa donde estemos, sí en Burma, Siria, Kurdistan o Irak, tenemos la misma forma de ver la situación -donde sea que la gente está, ahí debemos estar. En este caso, la gente que necesitaba ayuda estaba en Mosul. Y allí estuvimos brindando medicamentos, alimentos y demás.»

Según Eubank, la clave para trabajar en ayuda humanitaria en lugares de violencia extrema o zonas de guerra, es dejarse guiar por el Espíritu Santo y no por el miedo.

«No queremos recibir un disparo. Esto no es una película. Puedes acabar muerto,» aclaró Eubank. «No quieres ser herido ni tomar riesgos innecesarios, pero si hay personas en problemas, tienes que estar a su lado. Tenemos una regla en Free Burma Rangers -» No puedes salir corriendo, si las personas no pueden salir corriendo. Simplemente no puedes abandonarlos.»

«Nunca decimos ‘¡Eso es muy peligroso o arriesgado!. Decimos ‘¿tiene que ser hecho?’ Si es sí, entonces ‘¿cómo sobrevivimos a esto?’. Yo tengo a mis hijos conmigo. No quiero que mueran. Eso sería horrible. Todos piensan igual que yo. Si América estuviera bajo este tipo de ataques, quisiéramos que vinieran otros en nuestra ayuda.»

Eubank dejó Mosul en Diciembre para volver a Burma, a la graduación de 17 nuevos miembros de FBR. Está en proceso de regresar a Mosul muy pronto.