En medio del sufrimiento causado por el terrorismo, comunidades cristianas de Nigeria siguen esperando una respuesta efectiva tanto del gobierno como de la comunidad internacional. Mientras tanto, este mes elevaron oraciones fervientes buscando la intervención divina.
El pasado 9 de julio, fieles en la región de Bassa, en el estado de Plateau, se reunieron en distintos centros de adoración para clamar por fortaleza y consuelo. Líderes eclesiásticos del distrito de Miango, hogar del grupo étnico Irigwe –de mayoría cristiana–, declararon que la inacción del gobierno frente a los ataques de pastores fulani los motivó a buscar la misericordia de Dios en unidad.
“El dolor y la violencia no cesan en nuestra nación, y es tiempo de interceder –por Irigwe, por Plateau y por toda Nigeria,” expresaron el reverendo Joshua Bari, presidente local de la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN), y el reverendo Adamson Gado, líder del Foro de Ministros Irigwe (IMF), en un comunicado conjunto. “Llamamos a cada hogar, iglesia, empresa y lugar de trabajo a tomar este día con seriedad”.
Esta convocatoria tuvo lugar poco después de nuevos episodios de violencia. El 26 de junio, una incursión de pastores armados en la aldea de Jebbu Miango resultó en un cristiano asesinado y dos heridos. Ese mismo día, otras localidades de Bassa –Nzhwerenvi y Nkienwhie– sufrieron la destrucción masiva de cultivos.
Tres días antes, el 23 de junio, las aldeas de Zowrru y Taegbe fueron atacadas, dejando tres cristianos muertos, entre ellos dos menores de edad, y otros dos heridos. Las víctimas fueron identificadas como Sibi Monday (30), Bako Mali Dih (15) y Ladi Bala (13). También resultaron heridos Esau Bala (20) y Asabe Bala (16), según el líder comunitario Joseph Chudu, quien además denunció la continuidad de este patrón de ataques selectivos contra comunidades cristianas.
Chudu señaló que otras aldeas cercanas, como Kpachudu y Nkiendowro, también han sido blanco de violencia en el pasado reciente, incluyendo un brutal ataque en el que un bebé de 9 meses y tres personas más –entre ellas dos mujeres– fueron asesinados.
Durante esos días, en el Congreso Mundial Bautista celebrado en Brisbane, Australia (7 al 12 de julio), se dedicó un espacio especial para orar por los cristianos perseguidos. La Iglesia Bautista anfitriona destacó ese momento como una expresión de solidaridad global: “Una poderosa muestra de unidad mientras la familia bautista internacional intercede por quienes sufren persecución por su fe. Que el consuelo, la fortaleza y la justicia de Dios abunden para nuestros hermanos y hermanas en prueba”.
En Nigeria y el Sahel, el pueblo fulani –de mayoría musulmana– está compuesto por cientos de clanes con múltiples linajes. Aunque muchos no profesan posturas extremistas, algunos sectores se han radicalizado, como advierte un informe del Grupo Parlamentario del Reino Unido sobre Libertad Religiosa (APPG, 2020). Según este reporte, ciertos fulani han adoptado tácticas similares a las de Boko Haram y el Estado Islámico en África Occidental (ISWAP), con una intención clara de atacar símbolos cristianos.
Líderes cristianos en la región central de Nigeria han manifestado que estos ataques responden a un intento sistemático por desplazar a las comunidades cristianas y ocupar sus tierras, impulsados en parte por la desertificación, que dificulta el pastoreo tradicional.
Nigeria continúa siendo uno de los países más peligrosos del mundo para los cristianos. Según la Lista Mundial de Persecución 2025 de Open Doors, de los 4.476 cristianos asesinados por su fe en el periodo analizado, más del 69% (3.100) fueron en Nigeria. El informe resalta que el nivel de violencia contra cristianos en el país alcanzó el máximo registro posible bajo sus parámetros metodológicos.
En la zona centro-norte –donde los cristianos son más numerosos que en el noreste y noroeste–, milicias extremistas fulani atacan comunidades agrícolas con saldo de cientos de muertos, en su mayoría cristianos. Además, grupos yihadistas como Boko Haram e ISWAP operan en regiones del norte con escasa presencia gubernamental, perpetrando secuestros, abusos sexuales y asesinatos selectivos en retenes.
La violencia también se ha extendido al sur del país. Un nuevo grupo terrorista de ideología islamista, conocido como Lakurawa, ha surgido en el noroeste. Fuertemente armado, este grupo se asocia con el movimiento expansionista de Al Qaeda en el norte de África, Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), originado en Mali.
Por todo esto, Nigeria ocupa el séptimo lugar en la lista de los 50 países más hostiles hacia los cristianos, según la edición 2025 de la World Watch List.