Muchos cristianos, entre ellos miles de iraquíes y sirios que perdieron todo, están notablemente reconstruyendo su vida en campos de desplazados en Irak después de huir del Estado Islámico, de acuerdo con World Watch Monitor, que vigila la persecución cristiana en todo el mundo.

Se estima que 3,3 millones de iraquíes han sido desplazados dentro de su propio país. Casi 100.000 han buscado refugio en Erbil, en la región del Kurdistán del norte de Irak, desde junio. Hay crecientes temores de que los cristianos tendrán dificultades para regresar a su tierra ya que gran parte ha sido apropiado y habrá muchas personas que compitan por las mismas propiedades.

Uno de los que ha empezado a hacer una nueva vida para él, su esposa y sus tres hijos en Erbil es Ghazan, de 47 años. Él manejaba su propia empresa de transportes en Mosul y era rico y exitoso. Comenzó a asistir a la iglesia en Erbil y la comunidad cristiana le encontró un trabajo en una panadería, que le permite ganar una décima parte de lo solía obtener.

“Hemos tenido una buena vida hasta que el Estado Islámico llegó y nos obligó a salir. He oído que robaron todos nuestros vehículos y los utilizan en Mosul en este momento. Fue difícil ver a mi familia ser desplazada. Hemos perdido nuestro hogar, nuestro alojamiento”, dijo.

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Ghazan puede mantener a su familia después de encontrar un trabajo en una panadería

Además, agregó: “Aunque no gano mucho aquí y tengo que trabajar muchas más horas que en mi último trabajo, al menos puedo pagar el alquiler, por lo que mi familia no tiene que vivir en un campamento. Lo he perdido todo, pero doy gracias a Dios que mi familia sigue conmigo”.

Jonas perdió su granja en Siria en un asalto del Estado Islámico en el que él mismo fue baleado y su cuidador fue asesinado delante de sus ojos.

“Se llevaron todas mis vacas y oí que las vendían en Turquía”, dijo. “Tenía también unos 2.000 olivos. Ahora todos se han ido. Destruyeron todo – la casa, los edificios, cortaron todos los árboles. He perdido todo”, expresó.

Jonas huyó con su familia a Líbano donde viven en un pequeño apartamento y él ayuda con las obras de construcción en los campos de refugiados. “El primer año aquí me deprimí. Pero empecé a rezar más a Dios y eso me ha ayudado. Suelo orar muy a menudo, pero tengo todas esas preguntas acerca de por qué (esto) les pasa a los cristianos.”

Incluso cuando termine la guerra, él teme más derramamiento de sangre en ataques de venganza en Siria. «Si los cristianos realmente desaparecen de Siria será un desastre para el cristianismo en todo el mundo. Usted sabe, nosotros los cristianos amamos a nuestro país, nos encantaría quedarnos, me encantaría volver, pero necesitamos las condiciones básicas para vivir allí”.