¿Qué sucede cuando las palabras, las ideas y los sentimientos salen de nuestros labios y se introducen en los oídos y ojos de un niño?

Esto se llama comunicación. La comunicación se relaciona no sólo con lo que decimos, sino con el modo en que lo decimos. Este es un elemento clave en el crecimiento sano de los niños saludables.

La comunicación consiste en más que solamente palabras. Nos comunicamos con miradas – sonrisas y gestos; con acciones -, con abrazos y disciplinas, e incluso con el silencio – cálido y frío.

Usualmente, los adultos tienen una buena comunicación con los niños cuando dan direcciones o explican peligros comunes. Por otro lado, a menudo tienen dificultad en comunicarse cuando los sentimientos – del niño o los propios – están involucrados.

Una buena comunicación es importante y puede ayudar a los niños a desarrollar su confianza en sí mismos y a afirmar sus relaciones con los demás.

La comunicación eficaz hace la vida más placentera para ellos. Además, les ayudará a comunicarse con los demás, y conducirá a relaciones más cálidas, cooperación y sentimientos de autoestima. Una comunicación pobre conduce a relaciones frustrantes, a conflictos y a sentimientos de inutilidad.

Es una buena inversión el aprender a ser un buen comunicador.

Cuando los niños saben que usted los acepta tal como ellos son, entonces pueden crecer, cambiar y sentirse bien; se sienten bien consigo mismos, y tienen mayor posibilidad de llevarse bien con los demás.

El aceptar a los niños – tal como son – hace más fácil conversar con ellos. Los niños que se sienten aceptados tienen más disposición a compartir sus sentimientos y sus problemas, por lo tanto, usted puede tener más claridad como padre, pariente, amigo o proveedor de cuidado.

 

Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.

2 Timoteo 2:2