Si has decidido ser valiente y emprender un negocio, de seguro estarás luchando contra todo pronóstico, con muchas dudas y temores que tratarán de desalentarte para que no lo logres.  Pero dejame decirte algo, solo existen dos maneras o sistemas en las cuales puedes llevar a cabo un negocio: a la manera de este mundo o a la manera Dios.

Después de llevar más de 10 años en el negocio, puedo afirmar y darte testimonio que su supervivencia solo fue posible con Dios, como su dueño. Sin la guía de él hubiera sido imposible atravesar todos los obstáculos que implican llevarlo a cabo. Solo él nos da la fortaleza, la sabiduría y la gracia para hacer que tengamos éxito.

Unas de las cosas que tuve que hacer, fue descubrir ¿Cuál sería mi modelo a seguir?, ¿De quién debía aprender? y fue instantáneo el mensaje de texto que recibí en mi mente: “Lucas 2:49”

 Luc 2:49 RV 1960

(49)  Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?

Entonces comprendí que debía hacerlo según el modelo de Jesús. Desde niño, él se preparaba en los asuntos de su Padre ¿Pero cómo lo hacía? la Palabra nos enseña que él se fortalecía en espíritu, lleno de sabiduría y la gracia de Dios era sobre él.

Tal es así, que se convirtió en el más grande empresario y exitoso de toda la historia, es más, hasta el día de hoy los negocios de su Padre (Establecer en Reino de Dios en la Tierra) siguen en constante crecimiento y expansión, multiplicándose aún más allá de lo que uno pueda imaginarse. Su empresa, “la de las almas” tiene como objetivo la reconciliación de la creación con su Creador.

Jesús, manifestaba en todo lo que hacía los principios del Reino de los Cielos.

Me propuse profundizar en los misterios que están escondidos dentro de las Escrituras, encontrar esas llaves y descubrir esos códigos, procesos, sistemas y promesas de bendición para ponerlas en práctica, que abrirían esas puertas que nadie puede cerrar. Así comenzó un camino maravilloso, en el cual Dios no deja de sorprendernos todos los días.

Te animo a que lo intentes y emprendas este camino pues: No temas, porque él está contigo; no te desalientes, porque él es tu Dios. Te fortalecerá, te ayudará, y te sostendrá con la diestra de su justicia.

“Emprende y deja que el Padre sea el dueño del negocio, sigue sus instrucciones y tendrás el éxito asegurado”