Un potente terremoto sacudió el oeste de Colombia este lunes por la mañana, provocando derrumbes, víctimas fatales y escenas de emergencia en varias ciudades. Equipos de rescate continúan buscando personas entre los escombros mientras las autoridades evalúan la magnitud de los daños.

Colombia vive una de sus jornadas más difíciles de los últimos años después de que un terremoto de magnitud 7,4 golpeara el país durante la mañana de este lunes 10 de agosto. El movimiento dejó al menos 82 personas fallecidas, numerosos heridos y edificios destruidos, mientras continúan las operaciones para localizar a quienes permanecen atrapados.

El sismo ocurrió alrededor de las 7:34 de la mañana, hora local, y tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, en el oeste colombiano. La profundidad fue estimada en aproximadamente 107 kilómetros. A pesar de tratarse de un terremoto relativamente profundo, su intensidad permitió que fuera percibido en prácticamente todo el territorio nacional y también en sectores de países vecinos.

El Servicio Geológico Colombiano señaló que se trata del terremoto de mayor magnitud registrado en el país durante la última década. Después del movimiento principal se produjeron réplicas, entre ellas eventos de magnitud 2,8 y 4,8, por lo que las autoridades pidieron a la población permanecer atenta a las indicaciones de los organismos de emergencia.

Derrumbes y tareas de rescate

Una de las zonas más golpeadas es el departamento de Risaralda, donde las autoridades informaron al menos 42 víctimas fatales. Pereira, su capital, sufrió importantes daños estructurales y varios edificios colapsaron, obligando a desplegar equipos de búsqueda entre los escombros.

La emergencia también alcanzó con fuerza a Cali, donde decenas de estructuras resultaron afectadas. El alcalde Alejandro Eder informó que alrededor de 30 edificios habían colapsado y que rescatistas trabajaban en varios puntos de la ciudad para intentar encontrar sobrevivientes. Vecinos se sumaron espontáneamente a las tareas de auxilio mientras aguardaban la llegada de maquinaria y personal especializado.

En Manizales, una de las torres de su histórica Catedral Basílica Metropolitana resultó severamente dañada y parte de la estructura cayó sobre la nave del templo. Las autoridades locales pidieron a los habitantes mantenerse alejados de construcciones comprometidas ante la posibilidad de nuevas réplicas.

Chocó, departamento donde se ubicó el epicentro, también reportó víctimas, heridos y daños en viviendas y edificios. En Quibdó se registraron además interrupciones en algunos servicios, mientras los organismos de emergencia comenzaron a recorrer los municipios para establecer el alcance de la destrucción.

El movimiento fue percibido con fuerza en otras ciudades, entre ellas Bogotá, Medellín, Armenia y Popayán, y también llegó a sentirse en Ecuador, Panamá y Venezuela. En distintas zonas se realizaron evacuaciones preventivas de edificios.

Colombia moviliza su respuesta de emergencia

El terremoto se produjo apenas días después de la asunción del nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, quien suspendió actividades previstas para ponerse al frente de la coordinación de la emergencia. El Gobierno activó mecanismos especiales para articular las tareas de rescate y asistencia en las regiones afectadas.

Como consecuencia de posibles daños en la infraestructura, las operaciones aéreas fueron suspendidas temporalmente en los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura, mientras especialistas realizan inspecciones estructurales. Las autoridades también confirmaron que el terremoto no generó una amenaza de tsunami.

Colombia se encuentra en una región de intensa actividad sísmica, particularmente en su zona occidental, debido a la interacción de distintas placas tectónicas. Sin embargo, terremotos de esta magnitud son poco frecuentes. El recuerdo del devastador sismo de 1999 en el Eje Cafetero, que dejó más de mil muertos, permanece como uno de los antecedentes más dolorosos de la historia reciente del país.

Mientras rescatistas, bomberos, personal sanitario y ciudadanos continúan trabajando contra reloj, desde La Gaceta Cristiana nos unimos en oración por Colombia. Pedimos a Dios consuelo para las familias que hoy lloran la pérdida de sus seres queridos, fortaleza para los heridos, protección para quienes permanecen en las zonas afectadas y sabiduría para quienes tienen la responsabilidad de conducir las tareas de emergencia.

En estas horas de incertidumbre, invitamos también a la Iglesia en América Latina a levantar una oración por el pueblo colombiano y por todos aquellos que trabajan buscando vida entre los escombros.