Un pastor de Carolina del Norte ha sido sentenciado a siete años de prisión por una corte del Sur de China bajo los cargos de organizar cruces fronterizos ilegales’, según denuncian los grupos humanitarios.

El pastor John Cao, junto a su colaborador Jing Ruxia, quienes cruzaron la frontera China-Myanmar el pasado mes, deberán pasar los siguientes siete años en prisión y pagar una fianza de $3,000; según ChinaAid, que monitorea la campaña de persecución y los arrestos a cristianos y activistas de derechos humanos en China.

Antes de cruzar la frontera, Cao, quien es de origen chino, construyó 16 escuelas para 2,000 niños de escasos recursos de la minoría en el estado Wa de Myanmar.

Cao está casado con una ciudadana americana y tiene dos hijos.

Ruxia fue sentenciado a un año de prisión, pero fue liberado ya que ambos ya habían cumplido un año tras las rejas.

El gobierno chino realiza arrestos rutinarios contra cristianos en una campaña de persecución religiosa.

El presidente de ChinaAid, Bob Fue dijo que ‘el liderazgo está cada vez más preocupado por el rápido crecimiento de la fe cristiana y de su presencia pública, además de su influencia social. Es un miedo político del partido comunista, el hecho de que el número de cristianos en el país sobrepase al número de miembros del partido.’

Las iglesias subterráneas han sido atacadas, los pastores arrestados, las cruces han sido demolidas, y los activistas de derechos humanos han sido atacados y torturados bajo el liderazgo del presidente Xi Jinping, quien tiene como objetivo suprimir el crecimiento del cristianismo en el país.

A principios de mes, una mujer cristiana china, Zhou Jinxia fue arrestada después de viajar de Liaoning a Beijing r intentar predicarle al Presidente Jinping, mientras sostenía un cartel que decía ‘Dios ama a las personas del mundo y está llamando a Xi Jinping.»

El gobierno chino intenta controlar completamente toda orientación religiosa en el territorio.

China se ubica en el puesto 43 de la lista de Puertas Abiertas Estados Unidos, que denuncia que la vida de la iglesia en China es estrictamente controlada por el gobierno. Puertas Abiertas explica que los cristianos ‘estan en el ojo de la vigilancia de las autoridades,’ ya que se estima que son 100 millones, lo que los convierte en el grupo social más grande no dirigido por el estado.