Un pastor de una iglesia evangélica no registrada en China recuperó la libertad después de más de cuatro años de procesos judiciales, detenciones y denuncias de tortura, en un caso que organizaciones cristianas consideran parte de la creciente presión del gobierno sobre las congregaciones que funcionan fuera de las estructuras religiosas controladas por el Estado.

Lian Xuliang, pastor de la Iglesia de la Abundancia de Xi’an, regresó a su hogar el 5 de septiembre, según informó ChinaAid citando a la organización de derechos humanos Weiquanwang.

Hasta el momento, las autoridades de Xi’an no explicaron públicamente las razones de su liberación ni aclararon si el proceso judicial continúa abierto.

Tampoco se conoce con certeza la situación de los otros dos acusados: su padre, el pastor Lian Changnian, y la predicadora Fu Juan.

Detenidos por una iglesia no registrada

El caso comenzó el 17 de agosto de 2022, cuando la policía de Xi’an detuvo a Lian Xuliang, Lian Changnian y Fu Juan.

Los tres pertenecían a la Iglesia de la Abundancia, una congregación cristiana independiente que funcionaba sin registrarse dentro del sistema religioso autorizado por el gobierno chino.

Inicialmente fueron acusados de fraude. Más tarde, sus familias fueron informadas de que también estaban siendo investigados por actividades relacionadas con la supuesta amenaza a la “seguridad nacional”.

Dos días después de las detenciones, las autoridades civiles prohibieron formalmente la iglesia y la calificaron como una “organización social ilegal” por desarrollar actividades religiosas sin autorización estatal.

Seis meses incomunicados

Los tres cristianos fueron sometidos a una modalidad de detención conocida en China como “vigilancia residencial en un lugar designado”, un sistema que permite mantener a una persona recluida en instalaciones escogidas por las autoridades fuera de los centros penitenciarios convencionales.

Según organizaciones cristianas y de derechos humanos, permanecieron durante aproximadamente seis meses separados unos de otros, recluidos en pequeñas habitaciones de un hotel adaptado para interrogatorios y sin contacto regular con sus familias.

Durante ese período se denunciaron golpes, privación de alimentos, administración forzada de medicamentos y restricciones prolongadas para utilizar el baño.

También se informó que miembros de la congregación fueron interrogados y presionados para acusar a sus líderes de fraude y abandonar su fe.

Diezmos presentados como fraude

Uno de los aspectos centrales del expediente fue el dinero que los creyentes entregaban voluntariamente a la iglesia.

Las autoridades sostuvieron que existían víctimas de fraude, mientras que varios miembros de la congregación afirmaron que sus aportes eran diezmos y ofrendas voluntarias.

Una mujer identificada como Qin Wen, cuyo testimonio fue utilizado en la investigación, aseguró posteriormente que nunca se había considerado víctima de fraude y que había sido presionada para realizar la acusación.

La mujer contrató incluso a un abogado para defender públicamente a los pastores y, según reportes del caso, posteriormente perdió su empleo en un jardín de infantes.

Organizaciones que monitorean la libertad religiosa en China advierten que las acusaciones económicas, particularmente las relacionadas con ofrendas y donaciones, se utilizan cada vez más contra iglesias que no están registradas.

Un pastor anciano con graves problemas de salud

La situación de Lian Changnian, fundador de la congregación y padre de Lian Xuliang, generó especial preocupación.

Tras quedar temporalmente en libertad bajo fianza en abril de 2025, necesitó atención hospitalaria debido al deterioro de su salud.

Informes de la iglesia señalaron que había sufrido graves problemas físicos y psicológicos tras años bajo custodia.

Los médicos detectaron daños en su columna y problemas de salud mental, mientras que un abogado que logró visitarlo informó signos de deterioro cognitivo y temor constante.

Sin embargo, mientras todavía recibía tratamiento, las autoridades volvieron a detenerlo junto a Lian Xuliang y Fu Juan en noviembre de 2025.

Liberado, pero sin explicación oficial

El caso llegó ante un tribunal de Xi’an en 2025, pero no se conoció un veredicto definitivo.

Ahora, casi cuatro años después del inicio del proceso, Lian Xuliang regresó inesperadamente a su familia.

ChinaAid informó que las autoridades no emitieron ninguna explicación pública sobre su liberación.

El futuro de su padre y de Fu Juan tampoco está claro.

Esa incertidumbre refleja una realidad frecuente para las iglesias independientes de China: procesos prolongados, detenciones sin información suficiente, presión sobre familiares y congregaciones y dificultades para acceder a una defensa legal independiente.

Una iglesia perseguida durante décadas

La Iglesia de la Abundancia de Xi’an fue fundada a comienzos de la década de 1990.

Lian Changnian también ocupó funciones dentro de la China Gospel Fellowship, una importante red de iglesias domésticas que opera fuera del sistema religioso estatal.

Las llamadas “iglesias domésticas” o house churches son congregaciones cristianas que rechazan registrarse bajo las organizaciones religiosas supervisadas directamente por el Partido Comunista Chino.

Esa independencia las convirtió en blanco frecuente de cierres, interrogatorios, vigilancia y detenciones.

Para el gobierno chino, las actividades religiosas deben realizarse dentro de organizaciones oficialmente reconocidas y sometidas a regulación estatal.

Para muchos cristianos, sin embargo, ese sistema implica aceptar una interferencia política incompatible con la autonomía de la Iglesia.

Una libertad que todavía deja preguntas

El regreso de Lian Xuliang representa una noticia alentadora para su familia y para los creyentes que siguieron su caso durante años.

Pero su liberación no pone fin a la incertidumbre.

Dos de sus compañeros de causa continúan con una situación jurídica poco clara y la Iglesia de la Abundancia permanece prohibida.

El caso recuerda que para numerosos cristianos chinos reunirse, predicar, dar ofrendas o liderar una congregación fuera del control estatal puede derivar en interrogatorios, procesos penales y años de privación de libertad.

Después de cuatro años, Lian volvió finalmente a su hogar.

Pero mientras otros creyentes siguen detenidos y las iglesias no registradas continúan bajo presión, la lucha por la libertad religiosa en China está lejos de haber terminado.