En los momentos más difíciles de la vida, cuando las fuerzas flaquean, una sensación horrible embarga al ser humano. Sin desearlo una angustia se apodera de todo su ser y muchas veces la desesperanza le nubla todo futuro y cualquier camino  a una solución o salida de esa encerrona que la circunstancia le presenta.
Cualquier paso que desea dar, parece empeorar la situación.
¿Qué hacer en ese momento cuando aún las palabras que amigos, familiares y profesionales le desean aportar resultan molestas y vacías? La Biblia presenta algo distinto y revolucionario.
Salmos 18:6: En mi ANGUSTIA invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios.
El oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.
El hombre tiene que clamar a Dios como verdadera solución a ese momento de ahogo y desesperación. Esta es la gran salida porque al problema lo presenta a un estado superior, a Dios. No lo está haciendo a sus pares débiles e indefensos como él, lo elevó a un  nivel más alto, lo hace invocando al Todopoderoso.
Nahum 1:7: Dios es bueno, fortaleza en el día de la ANGUSTIA; y conoce a los que en él confían.
Puede ser hoy uno de esos días complicados para cualquiera, pero si le clamamos a Dios y si confiamos en él, podremos sentir la mano poderosa del Salvador que nos levanta y no nos abandona.
Dios es bueno, Dios es fuerte para sacar a cualquier persona de la terrible angustia.