Una abogada que participaba en la defensa de líderes de una de las mayores iglesias evangélicas no registradas de China huyó del país junto a su esposo y sus dos hijos después de denunciar crecientes presiones de las autoridades para que el estudio jurídico al que pertenece dejara los casos y se disolviera.

Ruth Wang, también conocida como Wang Xiahong, es socia del bufete VDoor Law Firm y formó parte del equipo legal que representó al pastor Ezra Jin Mingri, fundador de la Iglesia Zion de Pekín, y a otros cristianos detenidos durante una gran operación policial en octubre de 2025.

Wang llegó a Taiwán el 2 de septiembre, después de decidir que regresar a China continental suponía un riesgo demasiado alto para ella y su familia.

Las autoridades taiwanesas les proporcionaron alojamiento temporal por razones humanitarias, mientras la abogada busca una posibilidad de reasentamiento en otro país.

Defender a los pastores también tuvo consecuencias

Según relató Wang, las autoridades chinas ordenaron a los abogados de VDoor abandonar los casos vinculados con la Iglesia Zion y presionaron para que el bufete fuera disuelto.

Quienes intentaron continuar trabajando enfrentaron distintas represalias.

El fundador del estudio y mentor de Wang, el abogado Zhang Kai, perdió su licencia profesional y recibió restricciones para abandonar China. Otros integrantes del equipo fueron suspendidos durante seis meses.

Wang afirmó que también se dificultó que los abogados afectados pudieran incorporarse normalmente a otros despachos.

La situación llegó a un punto crítico cuando funcionarios chinos la llamaron mientras se encontraba de viaje en Japón y le pidieron presentarse personalmente ante las autoridades.

Ella respondió que no estaba en Pekín y decidió no regresar.

Una de las mayores iglesias domésticas de China

La Iglesia Zion fue fundada por Ezra Jin en 2007 y creció hasta convertirse en una de las congregaciones protestantes independientes más importantes del país.

Estas comunidades son conocidas habitualmente como “iglesias domésticas”, porque funcionan fuera de las organizaciones religiosas oficialmente reconocidas y supervisadas por el Estado.

Antes de la última represión, Zion había desarrollado una extensa red de congregaciones.

El pastor Sean Long, miembro de la iglesia que actualmente estudia en Estados Unidos, señaló que en 2025 la comunidad contaba con aproximadamente 5.000 miembros y más de 100 lugares de reunión distribuidos en unas 40 ciudades.

Los creyentes se congregaban en distintos espacios, incluidos apartamentos y establecimientos comerciales, evitando depender exclusivamente de templos tradicionales.

Una ofensiva contra la congregación

En octubre de 2025, las autoridades llevaron adelante una amplia operación contra Zion Church en distintas ciudades.

Decenas de cristianos fueron detenidos y 18 miembros terminaron formalmente arrestados, entre ellos Ezra Jin.

La magnitud del operativo convirtió el caso en una de las ofensivas más importantes contra una sola iglesia doméstica china de los últimos años.

Jin permaneció detenido durante aproximadamente nueve meses.

Su situación llegó incluso a formar parte de conversaciones diplomáticas entre Estados Unidos y China. Tras gestiones de alto nivel, el pastor recuperó la libertad en julio y pudo reunirse con su familia en Estados Unidos.

Sin embargo, su liberación no puso fin al caso.

Ocho miembros de Zion Church permanecen detenidos, mientras organizaciones de derechos humanos continúan reclamando su liberación.

Abogados bajo presión

El caso de Ruth Wang muestra que la persecución no alcanza únicamente a pastores y creyentes.

Bob Fu, fundador de la organización cristiana ChinaAid, sostuvo que lo ocurrido revela también la presión que enfrentan los abogados dispuestos a representar a cristianos perseguidos y otras personas encarceladas por sus creencias.

Fu pidió que Taiwán garantice la seguridad de Wang y su familia y evite cualquier posibilidad de que sean enviados nuevamente a China continental.

La situación migratoria de la familia, sin embargo, permanece abierta.

Taiwán no cuenta con un sistema formal de asilo comparable al de otros países, aunque las autoridades disponen de mecanismos especiales para determinadas situaciones humanitarias.

Wang estudia ahora opciones que le permitan trasladarse junto a su familia a Estados Unidos o Canadá.

Recompensas para denunciar actividades religiosas

La salida de Wang ocurre en un momento de creciente vigilancia religiosa en China.

Human Rights Watch informó recientemente que durante la primera mitad de 2026 más de una docena de ciudades implementaron medidas que incentivan a los ciudadanos a denunciar actividades religiosas consideradas ilegales.

Las iglesias domésticas son especialmente vulnerables.

El gobierno chino permite la práctica de religiones oficialmente reconocidas, pero exige que las comunidades religiosas funcionen dentro de organizaciones sometidas a supervisión estatal.

Las congregaciones protestantes independientes que rechazan ese sistema enfrentan cierres, vigilancia, interrogatorios y detenciones.

La “sinización” de la religión

Durante la presidencia de Xi Jinping, el gobierno intensificó la denominada política de “sinización” de las religiones, cuyo objetivo declarado es adaptar las expresiones religiosas a la cultura y realidad política china.

Críticos y organizaciones de derechos humanos sostienen que, en la práctica, ese proceso implica una creciente subordinación de las comunidades religiosas a la ideología del Partido Comunista.

Las medidas abarcan control sobre líderes religiosos, publicaciones, actividades en Internet y contenidos utilizados en iglesias.

Para las congregaciones independientes, la cuestión central es profundamente espiritual: consideran que la Iglesia debe responder primero a Cristo y no aceptar que el Estado determine su doctrina, liderazgo o forma de adoración.

Una familia obligada a dejar su país

Ruth Wang no era pastora ni dirigente de Zion Church. Era una abogada que decidió defender legalmente a sus líderes.

Sin embargo, esa decisión terminó afectando su carrera, su estudio jurídico y finalmente la posibilidad de permanecer con seguridad en su propio país.

Su caso muestra cómo la presión contra las iglesias independientes puede extenderse mucho más allá de los templos.

Pastores son detenidos. Congregaciones son vigiladas. Abogados pierden licencias. Y quienes intentan defender a los creyentes pueden convertirse también en objetivos.

Mientras Wang intenta comenzar una nueva vida fuera de China, ocho miembros de Zion Church continúan detenidos.

La persecución contra una iglesia terminó alcanzando también a quienes simplemente intentaron defenderla ante la ley.