1. Abbey D’Agostino, 24, Equipo EE.UU Atletismo

Durante la primera carrera olímpica de 5000mtrs Abbey D’Agostino’s first Olympic run in the 5000m race, she managed to tear her ACL, meniscus and strain her MCL. While she missed out on winning a medal, God had bigger plans for an injured D’Agostino who helped her fallen competitor, New Zealand’s Nikki Hamblin, finish the race after the pair got tangled in the race

«La única manera en que puedo explicar lo sucedido es que Dios me preparó para responder de esa forma» dijo D’Agostino. «Todo este tiempo aquí, Él hacia verme más y más claro que mi experiencia en Río iba a ir más allá que sólo mi desempeño deportivo, tan pronto como Nikki estuvo de pie, entendí que era eso.»

El valiente esfuerzo de D’Agostino le valió el premio al «Fair Play» (Juego Limpio) del Comité Internacional Fair Play (CIFP), con el apoyo del Comité Olímpico Internacional

Oriunda de Massachusetts y graduada en Dartmouth, siempre hizo de su fe una prioridad. «Estuve comprometida en un par de organizaciones cristianas en Dartmouth, así que espero encontrar una nueva iglesia en Boston y hacer nuevos amigos allí,» le había contado a ESPN

Ahora que Abbey es una olímpica, se da cuenta que Dios había orquestado enteramente todo su recorrido. «Dios me ha llevado por un viaje sin precedentes. Siento que he aprendido muchísimo esta primavera… ha habido muchas altas y bajas,» reveló. «Pero, no hubiese sido capaz de aprender ninguna lección, o alcanzar familiaridad en compremder a Cristo si todo eso no hubiese ocurrido. Es una temporada de espera e incertidumbre mientras me recupero de mis lesiones.»

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2. Mackenzie Brown, 21, Equipo EE.UU Arquería

El dedo de Mackenzie Brown se quebró y quedó colgando en medio de la competición, pero la Roca, oriunda de Texas, no se dió por vencida. Aunque no pudo alcanzar la medalla pese a sus esfuerzos, Brown cree que de hizo más fuerte gracias a esta experiencia.

La Arquera le dió la gloria a Dios después que su viaje olímpico llegara a su fin. » Mi segunda presentación tal vez no resultó del modo que esperaba, pero ahora soy más fuerte gracias a ello, y estoy definitivamente determinada a volver a la escena olímpica,» escribió en Facebook. «Por tanto, no te averguences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, 2 Timoteo 1:8 – 9 [RV60] «.

Una mirada a la página de Facebook de Brown, deja en claro que su fe es una parte importante de su identidad. «Soy una Olímpica del Equipo de Arquería 2016, y sirvo a un Dios asombroso que me bendice sin medidas,» señala su biografía de Facebook.

3. Vincent Hancock, 27, Equipo EE.UU Tiro

Luego de alcanzar el oro en los Juegos Olímpicos de 2008 y 2012, Hancock no tuvo el mismo desempeño durante la competición de la categoría hombres en Río. Aunque Hancock esperaba retirarse de los Juegos Olímpicos con alguna medalla, aún así usó la oportunidad para glorificar a Dios.

«Los últimos días no han sido lo que esperaba, pero sé que aún estoy haciendo lo que Dios dispuso que hiciera aquí. Aprovecho cada oportunidad en que me presento, porque es una manera más de aprender quién soy,» escribió en Facebook. «Tuve un gran éxito las últimas dos Olimpíadas y nunca olvidaré esos momentos en el podio. Ya estoy con la mente en Tokyo 2020 y en otras grandes cosas que tengo planeado para los próximos años.»

Hancock terminó el mensaje con el Salmo 37:4, «Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.»

El tirador cree que su habilidad para tirar es su forma de servir a Dios y ser testigo de Jesucristo. «Dios me dió una inmensa habilidad para hacer lo que hago, así que cada vez que salgo doy lo mejor, y lo hago porque para mí es mas que ganar el oro…es el impacto positivo que puedo causar en las personas lo que me lleva a seguir, y que a veces no se puede conseguir haciendo otro tipo de actividad cristiana.»